Los trenes del Oeste

RECORTES

Publicado: 04 jul 2025 - 04:40
Opinión en La Región.
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El caos indescriptible en el que se desempeñan los ferrocarriles nacionales tiene como un acento ancestral que en el plano particular me recuerda los viajes a Galicia de mi infancia partiendo de la meseta, y en el plano general a las películas del Oeste. Ninguna de las dos vías de recuerdo es por sí misma perniciosa, porque los recuerdos de la infancia suelen ser gratos y yo soy un rendido admirador del cine de cowboys, pero aplicándolos a este escenario concreto se convierten en la más acerba de las críticas.

En definitiva, que parece muy difícil de justificar por parte del Ministro de Transportes que el país pueda depender de una red de ferrocarriles

De esos viajes veraniegos a las costas gallegas en los que uno llegaba tiznado de carbonilla hasta las cejas tras dos días de viaje han pasado sesenta años largos, y los trenes del Oeste comenzaron a funcionar en torno a 1860 perseguidos a flechazo limpio por iracundos guerreros sioux o tomados al asalto pañuelo en boca y pistola en mano por Butch Cassidy y Sundance Kid. En definitiva, que parece muy difícil de justificar por parte del ministerio de Transportes que el país pueda depender de una red de ferrocarriles que recuerda aquellos tiempos y que cada dos por tres deja a miles de pasajeros durmiendo en la estación o pasando día y medio tirados en medio de la nada y contando las traviesas de los raíles en un páramo a treinta grados de temperatura ambiente. Y más que nada, porque el responsable último de ese trágico desbarajuste lleva casi un mes desaparecido en contra de su propio y persistente deseo de salir en los periódicos, en la tele o en las redes sociales cada dos por tres aunque habitualmente no salga como consecuencia de las obligaciones propias de su ministerio sino por otras razones que nada tienen que ver. Óscar Puente es un hombre volcánico que rara vez medita sobre su propio discurso, y suele saltarse habitualmente las fronteras de la prudencia como cuando dijo que Sánchez era “el puto amo”. Pero en estos tiempos de calamidad en el trasporte no ha abierto el pico y mira que se ha retratado veces con el casco puesto que no le debe servir de mucho.

Es más. El permanente zafarrancho que persigue a la red ferroviaria donde quiera que va pero con mayor incidencia en los trenes que van de Madrid a Andalucía –la Vicepresidenta Montero atribuye la posibilidad de sabotaje por el hecho de ella va muchas veces dentro- se ha acrecentado desde el nombramiento de Puente. O eso parece al menos.

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