Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Nicolás
asuntos globales
Israel intensifica los ataques en todo Oriente Medio, aunque el epicentro del horror y la barbarie sigue siendo la franja de Gaza y dentro de la Franja la ciudad de Gaza y dentro de la ciudad de Gaza, la calle Al-Wada. No solo las bombas destrozan cuerpos y convivencias, ahora Netanyahu, siguiendo la idea de Trump quiere limpiar la zona de gazatíes y dejar un solar limpio para levantar hoteles de lujo adornado de palmeras, casinos y centros de entretenimiento. El lujo sobre los cimientos del horror. El mundo dorado con que sueña Trump.
La utilización del hambre y de la carencia de medicamentos desacredita profundamente a quien los usa
Realmente por lo que lucha Israel es por ocupar de manera permanente esa geografía. El ministro más fanático y ultraderechista del gabinete de Netanyahu, Bezalel Smotrich, acaba de manifestar: “Nosotros ocuparemos Gaza para quedarnos. Es una guerra por la victoria y no debemos tener miedo de la palabra ocupación.” Smotrich encabeza el pelotón de nacionalistas religiosos, impregnados de supremacismo judío que lucharon contra cualquier idea de negociación en las coordenadas de los acuerdos de Oslo de 1993. A los palestinos solo les deja tres opciones: la sumisión, el exilio o la muerte. El gabinete de Seguridad iraelí aprobó el pasado mes de marzo la creación de una Oficina de Emigración voluntaria para los gazatíes que quieran salir para instalarse en terceros países.
Si esto funciona facilitara el absurdo objetivo de Trump. En quince meses de guerra, el número de palestinos muertos supera los cincuenta y dos mil. La realidad cotidiana que se vive en Gaza es de un horror inasumible. Diariamente recibimos desde Gaza las imágenes más sangrientas y brutales de la barbarie. Se ha instalado un sistema de terror. Cuando la masacre de civiles es innegable, los portavoces del ejercito y del gobierno israelí dicen que entre ellos había uno o dos muertos de Hamas. La mayoría de las organizaciones humanitarias y los tribunales internacionales califican de genocidio lo que está ocurriendo en esa pequeña lengua de tierra.
Esta guerra de muerte y sangre, tiene también brutales tintes medievales. Desde el pasado día 2 de marzo, en el enclave de Gaza donde se amontonan 2 millones y medio de personas en un pequeño espacio de tierra no entra ayuda de ninguna clase. Ni alimentos, ni medicinas, ni carburantes. Nada. La ONU afirma que los gazatíes pasan por la situación más desesperada desde que empezó la guerra por parte de Israel como respuesta a las terribles masacres perpetradas por los terroristas de Hamas contra los judíos, el pasado 7 de octubre del 2023. Según el alto comisariado de las Naciones Unidas de los derechos del hombre, recurrir a la utilización del hambre como instrumento de bélico constituye un claro crimen de guerra.
Hemos condenado sin peros y sin reservas los sangrientos ataques de Hamás contra los judíos, pero aquel bárbaro ataque no puede seguir justificando tanto tiempo después el cerco por hambre de una población martirizada. La utilización del hambre y de la carencia de medicamentos desacredita profundamente a quien los usa. El bloqueo a la información y el asesinato de varias decenas de periodistas indica un atentado permanente contra la democracia que el estado hebreo dice practicar. Y lo más curioso es que la administración Trump lo sostiene ciegamente. Haga lo que haga. El Gobierno de Netanyahu y sus miembros más extremistas tienen un objetivo claro, lograr el sueño del Gran Israel (Eretz Israel), que sus tierras se extiendan de mar a mar.
Gaza vive bajo el ruido de los drones y de las lluvias de misiles, una insoportable presión psicológica y una ansiedad perturbadora porque ven cómo los niños se convierten en sarmientos de huesos. Es una nueva cara del holocausto. La guerra de Oriente Medio no se limita a Gaza, el conflicto se está extendiendo cada día con más virulencia a toda Cisjordania, en teoría gobernada por la Autoridad Palestina. En realidad no es así, todo el territorio esta salpicado de asentamientos judíos poblados la mayoría de ellos por colonos violentos, que son focos de una guerra alentada por el ejército de Israel.
En las últimas semanas Israel está extendiendo la guerra hacia Siria, el Líbano, el Yemen y teniendo también como posible objetivo la teocracia de Irán con el fin de frenar su carrera atómica. El aliento de Trump está detrás de esa operación. Israel bombardea de una manera sistemática las bases más notables del minúsculo ejército sirio. Le interesa sobremanera mantener el control de los Altos del Golán conquistados por el ejército israelí en la guerra de los seis días.
Donald Trump ha estado estos días visitando Arabia Saudí, Qatar y los Emiratos para consolidar dádivas personales como el súper avión que le regala el Emir de Qatar, una mezcla de negocios y diplomacia, pero según confesión propia lo que trata es de conseguir limar las aristas maximalistas de Hamas e Israel, aunque según las posiciones manifestadas, lo que realmente pretende Trump es conseguir que los países árabes presionen a Hamas para que llegue a un acuerdo de paz favorable a Israel, y a que busca defender que el ejército hebreo continúe en la Franja y que destruya todas las estructuras de defensa en la superficie y en el subsuelo. De momento, Trump trata de frenar a Netanyahu de que renuncie a lanzar ataques preventivos contra Irán. De partida a Trump le interesan de una manera especial, los negocios. Busca inversiones, pero también tratará asuntos sensibles como el desarrollo nuclear de Irán y la guerra de Gaza, pero desde la perspectiva Iraelí.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Nicolás
Miguel Michinel
TINTA DE VERANO
Lo barato sale caro
Chito Rivas
PINGAS DE ORBALLO
En busca e captura
Fernando Lusson
VÍA DE SERVICIO
El Gobierno retrocede y trocea
Lo último
HACÍAN DE INTERMEDIARIOS
Seis meses de cárcel por recibir en la cuenta dinero fraudulento en Ourense
IMPACTO AMBIENTAL
El BNG lleva la mina de A Gudiña a las Cortes