Trump hace trampa en Oriente Medio y El Golfo

CRÓNICA INTERNACIONAL

Publicado: 04 nov 2026 - 05:50
Opinión en La Región
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Cuando todos los analistas de la turbulenta política internacional estaban pendientes este martes del proceso electoral que se vivía en Estados Unidos, el voto de las midterm, se conocían unas declaraciones del presidente Trump en las que, en su habitual tono de prepotencia, advertía que cuando le apeteciera podía bombardear un objetivo nuclear iraní situado en el norte del país. Haciendo gala de su también habitual caída en sucesivas contradicciones, el presidente anunció que se mantenían las negociaciones con Irán sobre la crisis que se vivía en el estrecho de Ormuz y en el más amplio escenario de Oriente Medio, y que no descartaba la posibilidad de llegar a un acuerdo con los ayatollahs sobre el uso del estrecho de Ormuz, que tiene en jaque la política energética mundial y ha provocado una crisis sin precedentes. Trump hace trampas todos los días y en todas ,las circunstancias. El engaño es juna de sus señas de identidad.

Hasta este miércoles no se conocerán los resultados de las elecciones de midterm, debido a la amplitud territorial de Estados Unidos y a las grandes diferencias en el huso horario, pero si los sondeos anunciaban desde hacía semanas, meses incluso, que Trump iba a sufrir un duro castigo y podría perder mayorías parlamentarias que son indispensables para su acción de gobierno, el empeño en hacer declaraciones prácticamente a diario sobre la situación internacional, ampliándolas a mensajes a través de su red social, han abundado más de lo que ya estaba en la idea de que el presidente americano es un personaje de cuidado, hasta el punto de que no se sabe con seguridad si miente adrede presentándose como árbitro de cualquier conflicto internacional de envergadura, si se trata de un dirigente que no conoce la realidad de los hechos, lo que le convierte en un personaje peligroso al estar al frente de uno de los países más poderoso del mundo, o se trata de una especie de iluminado que piensa que el hecho de proclamar éxitos le convierte en un hombre invencible aunque esos éxitos no se concreten, no se produzcan.

Donald Trump estuvo cuatro años al frente del gobierno de Estados Unidos y nunca reconoció su fracaso electoral, aunque es cierto que regresó cuatro años más tarde con un resultado de mayoría que pocos sondeos habían adivinado. Pero desde su segunda toma de posesión no ha parado en exigir que se le reconocieran sus méritos – pretendía el Nóbel de la Paz- ni tampoco ha parado en anunciar éxitos como negociador internacional que, en los escenarios más complicados, los orientales, no se han cumplido.

Sigue pensando que sólo él es capaz de negociar con cualquier interlocutor y llegar a acuerdos con ese interlocutor simplemente por ser Donad Trump.

En Ormuz, y en las relaciones con Irán, hasta ahora ha pinchado en hueso. Cuánto mejor le habría ido si, desde la humildad, sumara algún paso inicial que, con el trabajo necesario, podía convertirse en éxito… Pero es incapaz de asumir que en política no siempre se gana. Se comprende que su imagen haya caído incluso entre los miembros de MAGA.

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