El trumpfranco y la tecnocasta

La tecnocracia como diablo libertino y libertario. Revolución woke frente al imperio del mal de Trump y Franco.

Publicado: 26 ene 2025 - 01:45

Como todos los aspirantes a caudillo del mundo, Sánchez necesita un enemigo para ser; un enemigo o varios para existir y ensalzarse a sí mismo. Como todos los autócratas imaginarios del planeta, Sánchez se inventa molinos de viento a punto de enloquecer en su ingeniosa deriva de poder cual Quijote de España. Como todos los generales del tiempo galáctico, Sánchez divaga entre el pasado y el presente para reescribir la historia de los demás con ánimo de ensalzar la suya propia. De Franco a Trump, de la extrema derecha a Milei, del fascismo virtual a la apropiación indebida de la democracia, Sánchez transita siempre por el extremismo radical como método de supervivencia individual, sin importarle lo más mínimo el colectivo y la igualdad. Contra Trump y contra Franco se vive mejor, o mejor dicho, Sánchez vive mejor. Contra TrumpFranco se vive mejor, y Sánchez lo sabe, de ahí que lo ponga en práctica con ensañamiento polarizado. Pedro ya ha creado una nueva necesidad propagandística basada en el tándem populista del pasado y del presente: el TrumpFranco como trampantojo doctrinal del sanchismo. Porque todo en Sánchez es ilusionismo óptico, realidad virtual aumentada, fingimiento efectista y publicitario del bulo político como enredo artificioso del fango.

Para reafirmar su acomplejado liderazgo repleto de sombras e inconfesables tinieblas, Sánchez persigue desesperadamente legitimarse a sí mismo como predicador perdedor de las elecciones, como coronel impune de imputaciones e investigaciones judiciales, como usurpador de la sana alternancia, como perversor de las mayorías en la suma Frankenstein de un régimen hecho a su medida pero huérfano de legitimidad. La fábrica de invenciones y eslóganes le ha expedido a Sánchez un nuevo palabro con el que sustentar su delirio global de estadista en el ensueño de Davos: la tecnocasta. Pedro el intrépido quiere liderar la contrapolítica de la UE y pide a Europa que se rebele contra la llamada tecnocasta de los tecnomillonarios. A él, que ha impulsado una nueva casta de progresía comunista, separatista y heredera de ETA, le va bien hacer ruido contra Elon Musk y su inevitable etiqueta tópica woke de multimillonario tecnócrata nazi. A Pedro el populista, le va como anillo al dedo hacer de Trump el rey del populismo que el sanchismo predica, retorcer con provechoso partidismo electoral la identidad de los demás para procurarse a sí mismo una supuesta reputación de líder mundial, eso que Leire Pajín llamó “acontecimiento planetario” en el vahído advenimiento de su insuperable y ridículo absurdo servilista al zapaterismo de la nada. Así que Sánchez, el marido de Begoña y hermano de David, el jefe de Ábalos, de Aldama y del fiscal del borrado, se erige en el autor intelectual de la revolución contra la “tecnocasta”, en conspiranoico de un plan con el que perpetuarse como Rey sin corona ni reino, como monarca sin trono del republicanismo nostálgico, como Señor del cielo y los infiernos para llevar las riendas de su mundo ejemplar paralelo, estado torcido de derecho sin separación de poderes, Gobierno de una nación que cede a chantajes desigualitarios, que blanquea la corrupción y construye la convivencia a base de división, frentismo y polarización. Peligroso camino que la mayoría social y los medios críticos no crean a Sánchez y si crean a Aldama cuando denuncia cuentas multimillonarias extranjeras mientras Sánchez sufre una derrota omnibus en el Congreso.

A Sánchez le va bien hacer ruido contra Elon Musk y su etiqueta tópica woke de millonario tecnócrata nazi

Pero con Franco resucitado, Pedro Sánchez aspira a nuevo mesías de la democracia libertaria autócrata, a emperador del liberalismo progre que desprivatiza Telefónica para intervenir mercado, software y whatsapp, a arcángel terrícola del régimen anti TrumpFranco. Como buen hereje de la monarquía parlamentaria, Sánchez vive mejor su republicanismo contra Trump y contra Franco. Sánchez pretende vivir mejor contra el trampantojo inventado del TrumpFranco, renovado comodín y vocablo con el que sustentar su relato gastado por la mentira, el engaño y los incumplimientos de la palabra dada que tanto “dolor social” causa.

Dicen sus allegados que Sánchez habría sido un buen Franco en el pasado y un fiable y competente populista Trump en el presente. Sánchez tiene más madera de Elon Musk que de Soros, Bezos y Bill Gates. Y en su ADN mandón hay una composición química más próxima a Maduro, Chavez o Fidel Castro que a Obama, Luther King o John F. Kennedy. Sánchez es más de Mohamed VI que de Felipe VI y más amigo de Hamás que de Israel. Parece mentira que en la toma de posesión del nuevo rey del mundo no estuviera su igual Pedro Sánchez, terrateniente trotamundos de la okupación institucional, el Robin Hood de pobres y afines que tiene el arco fácil para disparar la flecha del amor en sus cartas fingidas contra la ciudadanía. Que Milei, Meloni o Abascal fueran agasajados por el protocolo trumpista es una ofensa global que Sánchez nunca perdonará. Olvidarse del estadista planetario que se ve a sí mismo como el Cid Campeador que luchará contra la tecnocasta es el mayor pecado capital de Trump. Pero no invitar a la ceremonia de Washington a Franco resucitado es como ignorar al mismo demonio en el paraíso de la democracia.

Injerencia gubernamental

Álvarez Pallete se ha convertido en víctima colateral imprescindible de las ambiciones políticas, empresariales e institucionales de Sánchez. La forma con la que fue “dimitido” el presidente de Telefónica es la menos ortodoxa y la más intervencionista que se recuerda desde la dictadura de Franco. Sencillamente, la víctima Pallete no recibió el sobre de manos del motorista, sino que fue llamado a Palacio para asistir a su decapitación en directo. Una ejecución al cierre de los mercados con alevosía, injerencia y nocturnidad política para tomar el control de la multinacional con el afín al PSC Marc Murtra. Todos los resortes del poder público y privado al servicio del régimen sanchista como plan posibilista de reproducir la mayoría minoritaria Frankenstein. Resulta difícil digerir esa encerrona a Pallete, seguramente con las formas corleone de “te voy a hacer una oferta que no puedes rechazar”, aunque sea en forma de indemnización. Lo cierto y verdad es que Indra subió su cotización con el cambio y Telefónica bajó, mientras Sánchez se reunía en Davos con el IBEX amenazando por delante con el ejemplo Pallete de injerencia intervencionista.)

Galicia en Madrid

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se ha tomado muy en serio Fitur 2025. Y no sólo por el stand de Galicia en la feria Internacional de Turismo celebrada en IFEMA del 22 al 26 de enero. El presidente gallego se ha empeñado en hacer realidad su eslogan: Galicia Rueda, de tal forma que en la Casa de Galicia en Madrid presidió un acto institucional previo a Fitur con enorme repercusión y asistencia. Con participación del alcalde de Madrid, el “madrigallego” Martínez Almeida, Rueda presentó “Madrid, tengo algo que decirte”. Y ese algo es la oferta turística, cultural, gastronómica y verde de Galicia. Un destino para todos los madrileños y resto de españoles que Rueda enmarcó en el Camino de Santiago y la vocación hospitalaria de los gallegos. Alfonso Rueda es un líder sin estridencias, con fundamentos políticos que priorizan la gestión y el interés general sobre los liderazgos personalistas. Esa es una virtud que en política escasea, y que antepone el proyecto y el bienestar a los logros partidistas. Galicia, tierra acogedora. Galicia en Madrid y Madrid en Galicia. Y un “gracias por venir” a los madrileños.

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