Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
crónica internacional
Rusia ha bombardeado una zona residencial de Kiev la madrugada del miércoles, causando al menos 10 muertos civiles, la mayoría niños. Zelenski regresó de inmediato a su país -se encontraba en Sudáfrica- y declaró que Putin no quiere la paz.
Putin da la impresión de que se siente fuerte porque cuenta con el apoyo de Trump; o, al menos, que Trump no siente excesiva simpatía por Zelenski, que sin embargo cuenta con el apoyo de la Unión Europea … y de la OTAN
Donald Trump, que supuestamente es intermediario entre las dos partes en guerra, no se mostró como un negociador imparcial al pedir a Zelenski que renunciara a recuperar Crimea, lo que coloca al americano defendiendo la posición de Putin, que de ninguna manera quiere perder una península de tanto valor geoetestratégico y militar.
Crimea, península del Mar Negro que se anexionó Catalina la Grande a finales del siglo XVIII, perteneció al imperio otomano y fue territorio autónomo soviético de Rusia tras la Segunda Guerra Mundial. En 1954 el entonces presidente Breznev se la regaló a Ucrania, que formaba parte de la URSS, con lo que la decisión de Breznev no tenía las consecuencias militares y políticas que se produjeron cuando se disolvió la URSS y Ucrania se convirtió en país soberano e independiente.
El bombardeo último a la capital ucraniana en plenas negociaciones para lograr una tregua que se convierta en antesala de un acuerdo de paz, más las declaraciones de Putin dudando de que Zelenski sea capaz de negociar la paz, a lo que se suma que Trump presiona a Zelenski para que renuncie a Crimea, significa que no hay avances negociadores. Lo que obliga a Europa a tomar decisiones para garantizar su seguridad, ya que una escalada en la guerra entre Rusia y Ucrania incrementa el peligro, dada la implicación de Rusia en esa guerra.
Putin da la impresión de que se siente fuerte porque cuenta con el apoyo de Trump; o, al menos, que Trump no siente excesiva simpatía por Zelenski, que sin embargo cuenta con el apoyo de la Unión Europea … y de la OTAN.
Hoy que se concentrarán en el Vaticano algunos de los dirigentes más importantes del globo para asistir al entierro del papa Francisco, Trump y Zelenski tendrán ocasión de encontrarse. Y también con las autoridades de la UE, que tienen papel destacado en las negociaciones para poner fin a la guerra de Ucrania. Faltarán líderes como Jinping, que no se siente concernido en la política vaticana, y estarán ausentes Putin y Netanyahu, los dos por idéntico motivo: pende sobre ellos una orden de detención del Tribunal Penal Internacional y no quieren arriesgarse a salir de sus territorios.
La ceremonia, aunque no es la mejor ocasión para debatir sobre cuestiones de Estado, sí podría dar oportunidad a ciertos gestos de acercamiento entre gobernantes enfrentados pero que han iniciado un intento de alcanzar la paz. Pocas veces se concentrarán en un mismo escenario los hombres más poderosos del mundo en un momento en el que tantos acontecimientos perturban la estabilidad y la paz en el mundo.
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