La UE sienta bien

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Publicado: 04 ene 2026 - 04:10

Opinión de Fernando Lusson.
Opinión de Fernando Lusson. | La Región

Desde hace cuarenta años, fecha de la entrada efectiva de España en la Comunidad Económica Europea, los españoles hemos sido mucho más europeístas que euroescépticos, hasta que hace unos años, como consecuencia del empuje de los movimientos populistas y otras condiciones internacionales ese apoyo mayoritario se ha matizado. Las consecuencias del fin del aislamiento con respecto a Europa, donde está la solución a muchos de los problemas nacionales, han sido evidentes no solo en la consolidación del crecimiento económico y el desarrollo de derechos, sino que ha supuesto un cambio radical en el paisaje humano y político. Los fondos europeos, las decisiones económicas impulsadas desde Bruselas, la determinación en la integración europea que han supuesto la implantación del euro, la creación del espacio Schengen o la aplicación de subvenciones beneficiosas para el sector primario han tenido un efecto fundamental para nuestro país. En definitiva, la UE ha sido determinante en la modernización de España a todos los niveles y nuestro país ha contribuido en la conversión de un instrumento económico en una entidad geopolítica con recorrido por delante.

Sin embargo, España ha sabido aprovechar las oportunidades que ha ofrecido disponer de fondos europeos, antes los de cohesión y ahora los Next Generatión, para poner al país en la primera línea del crecimiento económico

No todo ha sido un camino de rosas, porque España sufrió y mucho como consecuencia de la crisis de la deuda que obligó a modificar por segunda vez la Constitución para dar preeminencia a su pago, por la presión de los países “frugales” para que España pidiera un rescate financiero como Grecia -se quedó en un rescate bancario-, o el hecho de que a España se le integrara en los países PIGS -Portugal, Italia, Grecia y España- y que los “hombres de negro” nos visitaran en los años posteriores. Sin embargo, España ha sabido aprovechar las oportunidades que ha ofrecido disponer de fondos europeos, antes los de cohesión y ahora los Next Generatión, para poner al país en la primera línea del crecimiento económico, con la reducción de los déficits tradicionales que ahora afectan a los países que antes apretaban las tuercas a los gobiernos españoles.

La Unión Europea se encuentra en un momento delicado como consecuencia de las fuerzas antieuropeas de distintos países o de gobiernos enteros que se quejan de la burocracia de Bruselas, de su excesivo afán regulador y del establecimiento de políticas que los movimientos populistas consideran propias de un sectarismo ecológico que perjudica a los agricultores. La Vieja Señora sufre el menosprecio de Donald Trump para quien la UE nació para “joder” a Estados Unidos, y con Rusia llevando la guerra hasta sus fronteras. Una pinza que hace cada vez más evidente la necesidad de una autonomía estratégica europea en materia de seguridad y defensa, un asunto que en nuestro país despierta suspicacias por cuanto implicaría un incremento del gasto militar.

El populismo y el nacionalismo mal entendido que supuso el brexit por las cesiones de soberanía nacional ha sido una vacuna para otros países. En España es Vox quien envenena el sentimiento antieuropeo a bordo de los tractores o por la asunción de las falacias puestas en marcha por la ultraderecha europea, cada vez más potente. Mientras su nacionalismo exacerbado es su ariete contra la Unión Europea, los nacionalismos periféricos han buscado en Bruselas un apoyo para sus pretensiones soberanistas, pero han chocado con una posición común que no quiere dibujar nuevas fronteras en Europa.

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