Última novedad

Publicado: 12 ene 2025 - 00:00

Una piensa que ya ha cubierto su capacidad de asombro. Que tal como está el mundo, poco o nada queda ya para exclamar el consabido “¡Oh, ah!”. Porque cada día el corazón se paraliza, aunque después, por aquello de la monotonía y sin darse cuenta, empiece a funcionar de nuevo, aburrido de tanto sobresalto inútil. Si ya sabemos lo que hay. Una piensa que el último susto lo ha dado la inteligencia artificial que empuja a la humanidad hacia no se sabe dónde, aunque se vislumbra que va hacia el lado oscuro, junto al Hombre del Saco, Freddy Krueger, Chucky, la niña de El exorcista, Hannibal Lecter, y el estrangulador de Boston. Faltaba It.

Ejemplos tenemos a millares en toda clase de arte bueno y malo y por supuesto en la gran pantalla. Podría decir que también en la pequeña, pero la pequeña no cuenta

Las cosas son así, un lío, un caos, un sinvivir. Pero la inteligencia artificial ha sido superada con creces, y aún sin querer, hemos vuelto a asombrarnos. Y ¿por qué? Estaba asumido desde illo tempore que las frutas más eróticas eran a saber: el plátano, la manzana, las fresas y las uvas, según para quién, cómo, dónde, para qué, por qué, y por quién. Ejemplos tenemos a millares en toda clase de arte bueno y malo y por supuesto en la gran pantalla. Podría decir que también en la pequeña, pero la pequeña no cuenta. Pues señores, el plátano, la manzana, las fresas y las uvas, con toda su carga voluptuosa, han sido superados. ¿Por qué? ¡Por la piña! Se dice que aquellos que buscan ligue, andan por cierto supermercado con una piña en las manos buscando pareja con el mismo afán con que Hércules buscaba las manzanas de las Hespérides, o Jasón rastreaba pistas que le llevasen hasta el Vellocino de Oro.

La piña ahora mismo es el talismán de la suerte, la varilla de los zahoríes, la piedra filosofal, y tantas otras cosas. Faltaba el Hada Madrina. Las piñas, pues, se pasean mimosas por el establecimiento, en las tiernas manos que ofrecen amor y lo requieren. Se llevan hacia abajo, hacia arriba, de lado y escorzo, según lo que se quiera comunicar. Las piñas ya no se hablan con las otras frutas, que lloran su triste suerte, porque han adquirido una categoría que las convierte en orgullosas celestinas. Ellas tienen el poder de emparejar. Son la clave para terminar con esta época de solterías irredentas. Existe el lenguaje del abanico, el del pañuelo, y el de las flores. Este nuevo lenguaje con carta de naturaleza es el de la piña. No podía ser de otra manera en los tiempos presentes.

Contenido patrocinado

stats