Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Aquí no dimite nadie
Con unos actos muy emotivos se ha celebrado, a lo largo de este año -en febrero, junio y, finalmente, el 20 de noviembre- el cincuenta aniversario de “La Universidad Laboral de Ourense”. Actos a los que, representando institucionalmente a la Diputación de Ourense, tuve el honor de acudir y participar. En febrero recordamos ese 50 aniversario con un gran mural de Mon Devane a la entrada al edificio, donde el artista describe visualmente a una joven alumna rodeada de herramientas y observando la manera de arreglar un coche -o eso interpreto-, que viene a significar y dar a conocer la incorporación de la mujer a la Formación Profesional (FP) Dual. En junio se ha celebrado una jornada donde los protagonistas han sido los ex alumnos y alumnas, además de ex profesores, recordando todos ellos aquellos tiempos… Y ya, el 20 de noviembre, estuvimos otra vez en la Universidad Laboral, para celebrar y recordar el inicio de la actividad del curso hace medio siglo. Casualidad que, aquel inicio de curso en noviembre de 1975, hace 50 años, coincidiese con la muerte de Franco, ya que, como después expondré, las Universidades laborales fueron fruto del franquismo.
Es de justicia significar la impronta, legado y la gran y diversa oferta educativa, por donde han pasado y se han beneficiado miles de personas
Efectivamente, no hay un hoy sin un ayer. Corría la primavera de 1974 y un arquitecto madrileño, enamorado de la arquitectura gallega en piedra, llamado Julio Cano Lasso, recibe el encargo de realizar el proyecto para la construcción de una Universidad laboral en Ourense. Recordar que las Universidades Laborales habían sido creadas en 1955, y dependían del Ministerio de Trabajo. ¡Pues bien!, el encargo a este arquitecto se lo realizó Licinio de La Fuente, en aquel entonces ministro de Trabajo. ¿Qué persona, personalidad o mente lúcida se lo hizo saber al Ministro? El caso es que el arquitecto se desplaza a Ourense, buscan –con las autoridades provinciales de aquel momento- ubicación, y deciden construirla en una zona de la ciudad de Ourense, alejada del centro, rodeada de pinares y por donde pasa cerca la carretera Zamora-Madrid, en el barrio de A Cuña. Y ya les adelanto, bien se puede deducir, que si en primavera de 1974 se encarga el proyecto, para después buscar ubicación, se redacta, se contrata la obra, se construye el edificio para 400 plazas de residencia y en noviembre de 1975 ya comenzó a impartirse docencia, transcurriendo en todo este proceso año y medio… ¿No estamos ante un verdadero récord? ¿Se lo imaginan hoy? Es verdad que, tal como era deseo del arquitecto, la construcción en piedra no la pudo hacer porque sobrepasaba el presupuesto. La alternativa, como se aprecia visitando el edificio, fue de hormigón toscamente ejecutado, para mayor rapidez y economicismo.
La Universidad Laboral fue y marcó un hito para Ourense. Fue la penúltima en construirse. La intención de brindar a amplias zonas de población, sobre todo del rural, con menos posibilidades, cursar estudios distintos a la primaria; así, también se ofreció el bachillerato y Formación Profesional (FP) –como decía mi abuela aprender un oficio- bien valía la pena y era de interés general. Hoy, el IES Universidad Laboral, cumple medio siglo como referente en FP, ocupando un espacio de 100 mil metros cuadrados –una pequeña ciudad-, que nos recibe con el significativo mural de Devane.
Es de justicia significar la impronta, legado y la gran y diversa oferta educativa, por donde han pasado y se han beneficiado miles de personas, muchos de ellos reputados profesionales, de diferentes partes de Ourense y fuera de la provincia. Permítanme hacer la excepción de dos, fallecidos prematuramente, pero siempre recordados por quienes los conocimos, X.M. Piñeiro como docente, que fue mencionado en la celebración de ex alumnos; y Valeriano Martínez (comarca do Morrazo, Pontevedra) como ex alumno, que en el momento de su muerte presidía como Conselleiro la “Consellería de Facenda” de la Xunta. Valeriano, cada vez que despachaba con él, a finales de la década de los noventa, siempre me preguntaba “cómo deixaches a Laboral”, además de contarme anécdotas de su internado en la Laboral. Los tres actos celebrados este año para tan entrañable efeméride demuestra la sensibilidad y el buen hacer del claustro de profesores, con su buen director Javier González. “Recordar es volver a vivir…”.
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