Vacaciones y ausencias

CAMPO DO DESAFÍO

Publicado: 16 ago 2025 - 01:50
Opinión en La Región
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Arde el noroeste español y echamos en falta el ruido de quienes parecían imprescindibles: los políticos. Nos tienen mal acostumbrados con su omnipresencia, diaria, a lo largo del resto del año, para contar lo suyo y repartir estopa a los rivales. Un mes de agosto sin políticos es un hecho inusitado, antiguo, una inducida abstinencia enervada por los fuegos. ¿Deben, los políticos, tomarse sus vacaciones? Por supuesto, las necesitan ellos más que nosotros. Si conocen y tratan a alguno, no tendrán duda de su lamentable trastorno mental. Se han convertido en seres unidimensionales. Han sido seleccionados y adiestrados para el agónico duelo a garrotazos al modo de la célebre pintura negra de Goya. Esta gente, concordaremos, necesita una profunda y prolongada cura de silencio y desintoxicación. Por el bien de ellos y el nuestro.

Pero, ¿qué hacer cuando el país, como es el caso, arde pavorosamente? La gente desplazada, que deja atrás las pertenencias de una vida, los brigadistas que atacan las llamas, el patrimonio cultural y natural que se volatiliza en pocos minutos,… ¿no merecen la presencia, la compañía, la proximidad de sus representantes máximos? Supongo, claro, que todo tiene una gradación cuantitativa y cualitativa, pero este giro de la sobreexposición del político a su práctica desaparición, nos tiene huérfanos de compañía… y de culpables.

Este giro de la sobreexposición del político a su práctica desaparición, nos tiene huérfanos de compañía… y de culpables

Con todo, hay políticos que deciden continuar sus vacaciones como si la cosa no fuera con ellos y otros que desearían que el teléfono sonara incluso en las horas más intempestivas para reclamar su presencia, su opinión al menos, en algunos de los asuntos que mueven el mundo. Sin ir más lejos, las negociaciones para alcanzar algún tipo de acuerdo ante la ocupación rusa de amplios territorios en Ucrania o la lacerante intervención israelí sobre la población palestina de Gaza. Que España, como cuarta economía de la UE y su presidente, Pedro Sánchez, uno de los elementos más proactivos en materia de paz y derechos humanos y a su vez máximo dirigente de la Internacional Socialista, estén ausentes y en silencio, hablan tanto de las maravillas del retiro en Fuerteventura como del peso real del país y el personaje en las cosas de este mundo.

El ostensible deterioro físico de Pedro Sánchez en los meses previos a esta desconexión estival, aconsejaba un período de descanso y alejamiento de los problemas. Pero todo ello se hace en detrimento de la función de gobierno, de las responsabilidades de quien gobierna, del papel de España en el mundo y de las personas que son víctimas de las guerras o, como es ahora nuestro caso, de los incendios que todo lo devoran. Una cosa son las vacaciones y otra, muy distinta, las ausencias.

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