Opinión

Amor incondicional

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Amor incondicional

Kim Jong-un el dueño de Corea del Norte, no sé si se han enterado ustedes ha prohibido en todo el país la posesión de perros como mascotas. Así que ya llevan meses haciendo un listado de los propietarios de canes para expropiárselos. La razón aducida para eso es que un perro en casa es un signo de la decadencia cultural de Occidente. ¡Vaya!, creíamos que Mao, Lenin o Stalin habían llegado al límite, pero no. Aun queda mucho campo abierto para explorar.

La prohibición no afecta a cerdos, gallinas, conejos u otros animales domésticos los que sean, siempre que puedan criarse para su consumo. Tampoco le afecta a él, Kim Jong-un, que tiene un peinado que yo juraría que se lo han hecho en una peluquería de perros y además debió de costar una pasta, es obvio que fue en una peluquería (para los foráneos aclararé que en Galicia decimos "perruquería") de las buenas y caras. Y que conste que le queda bien ese peinado, porque con la cara de bulldog francés que tiene el muchacho, el tupé hasta le realza y alegra un poco el rostro.

Cuando leí la noticia se la comenté a Atticus, mi chihuahua, pero él puso cara de póker y miró hacia otro lado. No me prestó mucha atención, la verdad. Yo no le di importancia en aquel momento, incluso pensé que Atticus no se había enterado. Pero no había sido así. Un par de horas después lo encontré medio oculto tras un sofá del salón muy preocupado, escribiéndole una larga carta a su amigo Jin Jong, un perro coreano de la raza Phunsang que vive en Hongwong (Corea del Norte). La razón de que Atticus le estuviera escribiendo una carta a su amigo, una carta manuscrita quiero decir, es que ni él ni Jin Jong tienen wasap.

Jing Jong es un Phunsang, una raza de perros coreanos parecidos a los Akita. Ya saben, como Achiko aquel perro que cuidaba de Richard Gere en una lacrimógena película, una historia basada en Achiko, un perro real.

Los perros tienen algo que no tiene nadie más sobre el planeta. Algo que ni siquiera tenemos los humanos. Se llama "amor incondicional". Si yo vuelvo a casa tras destripar a tres chavalas menores de edad, Atticus me recibe y quiere igual que si yo fuera una buena persona. Alguien podría objetar que él no se da cuenta de que soy un asesino en serie. Pero no. Él se da cuenta. Por eso se entrenan perros para detectar un ictus quince minutos antes de que ocurra. Pero él a pesar de todo... me quiere igual.

"Amor incondicional más allá de la muerte" es el título de un precioso soneto de Quevedo que describe el cuerpo del amante en la tumba y acaba así: "Serán cenizas / más tendrán sentido / polvo serán / más polvo enamorado".

Supongo que esta es la decadencia cultural de occidente con la que quiere acabar Kim Jong-un. ¿Quién sabe?