El sinsonte

La política de Donald Trump empieza a dar sus frutos. En una semana tres tiroteos. Gilroy (California), cuatro muertos; El Paso (Texas) veinte muertos, y Dayton (Ohio), diez muertos.

El autor de la masacre de El Paso (¡qué bonito nombre para una ciudad!) la perpetró como protesta contra la "invasión hispana" de Texas, ignorando que Texas ya estaba invadida por españoles desde 1536 cuando llegó allí Cabeza de Vaca y acabó negociando con apaches, comanches o lo que fueran.

Texas es tan español o mejicano que la flor nacional del estado es el altramuz; el pájaro, el sinsonte, y el animal, el armadillo. Y su geografía está salpicada de ciudades y pueblos con nombres tan inequívocamente yanquis como San Antonio, Corpus Christi, Amarillo, Aguas Claras, Benjamín, Vista Chula, Las Lomas, El Campo, La Paloma, San Pedro, Río Grande, Los Lobos o Manuel García.

A propósito del sinsonte hace años en una crónica de Indias que escribí, el protagonista de mi libro, un médico de origen gallego que viaja a las Indias en el siglo XVI dice esto:

"Centzontli es ave pequeña, parda, algo menor que una tórtola. Mide un palmo. El pecho es blanco, el pico fino y la cola larga. Es cantora sin igual como no he visto yo ninguna otra ave, pues ni los rruyseñores de España cantan tan bien. Llámanla los indios por este nombre centzontli, que quiere decir en su lengua que tiene muchas voces, pues es de trino melodioso e imita a otras aves y a otros animales, e también todo rruido cuanto pueda escuchar.

Es buena ave para jaula. Yo tuve una en Cartagena que se la mostré una vez a don Andrés Venero de Leyva, que fue presidente de la Audiencia desta ciudad y era hombre de mucho ingenio. E dixo don Andrés, que es bien entendido en música, que tenía el oído maravillado de oir a aquel páxaro.

A los dos días pidióme don Andrés volver a verla, y vino él entonces con un músico de viola que tenía en su casa, que lo había traído de España a aquel muchacho por deleitar a su esposa y darle pasatiempo. El joven, que era dispuesto y vigoroso, templó la viola y tocó junto a la jaula del centzontli algunas notas por darle un principio. E el pájarillo entonces trinó muy alegremente, por lo que luego aquel tocó unas composiciones de don Diego Ortiz, maestro de capilla del virrey de Nápoles, pues de muchacho había estudiado con él. Y después siguió con unos villancicos alegres e al fin terminó con aquella pieza bien famosa 'Soy contento y vos servida', de don Juan del Enzina, que dixo el músico que era la preferida dél.

Y el centzontli acompañólo todo el tiempo muy galanamente en consonancia con la música, de manera que parescía otro músico tan bueno como el de la viola, y en verdad daba gloria oirlo más que a Cabezón.     

Y mucho le gustaba a la señora de don Andrés."