Opinión

Eres un repunantiño

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Eres un repunantiño

Hace tiempo una amiga, Ana, me calificó en una red social de "repunantiño". Concretamente dijo, o más bien escribió como colofón a un comentario mío en una conversación entre varios sobre un tema que no viene a cuento explicar ahora: "Víctor, eres un repunantiño", fin del comentario. 

Leerlo me provocó una sacudida emocional de una inesperada ternura inenarrable. No sabía que Ana me quisiera tanto. Llamarle a alguien "repunantiño" es como llamarlo "tonto" pero elevado a la máxima potencia, una potencia gallega difícil de explicar. 

Uno solo llama tonto a quien quiere. Llamamos tonto a un hijo, a un padre, una madre, un novio o novia, un hermano, un amigo muy querido, o a un o una amante. "Eres un tonto" es una frase que solo se emplea en la cama, en la cocina, en el sofá del salón, o en las películas de Willy Wilder que era un experto en utilizar esa expresión. Consúltense si no escenas famosas de muchas de sus películas protagonizadas por Marilyn Monroe, Jack Lemmon, Audrey Hepburn, Walther Mathau, etc. Eres un tonto.

Yo (y creo que cualquiera), aunque me pusieran una pistola en el pecho jamás le diría eres un tonto a Hitler, a Franco o a Stalin. Solo llamamos tonto a quien queremos de verdad. Pues repunantiño, en gallego claro, es como tonto pero multiplicado por mil.

Aun conociendo perfectamente el significado de repunantiño, como sé que mi querido Afonso Monxardín que escribe aquí al lado me vigila como un maldito profesor de primaria a un niño díscolo, ignorante y poco estudioso, fui a buscar el término a la página web de la Real Academia Galega. 

Primero lo hice con el navegador de Chrome, y Chrome me dijo que esa página, la de la RAG, no existía. Después lo intenté con Firefox y el ordenador, internet o quien demonios fuera que ya no sé, me informaron de forma bastante amenazante por cierto, de que "ese sitio no es seguro". Por último probé con una antigua versión de Safari y por fin conseguí entrar. Entonces descubrí que la palabra repunantiño no existe, lo que me dejó KO. Recuerden ustedes que yo estaba en Safari, así que quiero decir KO como un elefante abatido en Botswana por el ex rey de España mientras el inocente proboscídeo pastaba tranquilamente entre acacias. Si quieren aquí pueden poner ustedes al fondo una enorme luna roja en el horizonte, que eso siempre queda muy africano.

No sé si lo sabían pero la luna siempre mide lo mismo. Esas lunas africanas gigantescas miden lo mismo que la luna de aquí. La luna se puede medir fácilmente a mano, extendiendo el brazo y midiendo su anchura con un par de dedos. La africana parece enorme pero si están ustedes en África y la miden así, con los dedos, descubrirán que mide lo mismo que la nuestra. Solo es un fantástico y precioso efecto óptico.

Vale, Ana, ya sé que soy un repunantiño. Gracias.