Opinión

Polbo, si ou non?

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Polbo, si ou non?

Un reconocido crítico gastronómico suizo (!) ha afirmado en una entrevista que no se debe comer pulpo, porque el pulpo es un animal inteligente. Resulta cuando menos sorprendente si no irritante, que un tipo que vive en un país en el que para comer pulpo hay que fletar un avión, ponga su foco de atención precisamente en este cefalópodo que le queda tan lejos.

Otro animal candidato a dejar de ser devorado por los humanos según estas nuevas tesis vegano-moralistas podría ser la vaca. La vaca es muy inteligente. No sé si han fijado ustedes pero las vacas siempre rehuyen los conflictos, lo que pone de manifiesto su alto cociente intelectual y su inteligencia emocional. A mí me atacó una vaca una vez de niño pero eso es muy raro, yo creo que aquella era una vaca loca mucho antes de que existieran las vacas locas.

Suiza es un país de vacas. Yo estuve allí de chaval y lo vi en persona. Eran vacas lecheras. A raíz de la opinión de este hombre me he preguntado ¿qué hacen los suizos con las vacas cuando dejan de dar leche o chocolatinas Milka? Las mandarán a una residencia de la tercera edad o las guardarán en un refugio nuclear ¿no? Pues no. Se las comen. Los suizos hacen una cecina riquísima, la he probado allí más de una vez.

Si consultan ustedes por internet qué es la gastronomía suiza verán que es esto: quesos, chocolate, patatas y carne de vaca. Se acabó. No hay más. En Suiza es prácticamente imposible pillar un pulpo o un calamar. No hay, salvo que mañana algún científico descubra un cefalópodo adaptado a vivir en los Alpes, entre la nieve, a 2.800 metros de altitud.

Abundando en esta idea yo siempre he pensado que la mayoría de los gallegos y también ciudadanos de otras regiones del mundo (véase George Clooney sin ir más lejos) estarán conmigo en que el cerdo por ejemplo, es un animal inteligentísimo, así que tampoco deberíamos comerlo. 

Yo pinté y dibujé cientos de cerdos durante años, una afición u obsesión artística que hizo que muchos amigos y amigas me regalaran siempre en mis cumpleaños y otras celebraciones toda clase de cerditos, de cerámica, cerditos-hucha, decorativos, etc. Pero mi amor por los cerdos no me ha impedido nunca dejar de dar cuenta de un buen cocido gallego o de un insuperable lacón con grelos.

Otros animales cuyo consumo tendríamos que replantearnos muy seriamente por razones éticas son los pollos y gallinas, los conejos, las langostas, el salmón, la merluza, el rape, las perdices, los patos y ocas, y en general casi todo lo que se mueve. Además tendríamos que empezar a estudiar a fondo la inteligencia del brócoli y la de las coles de Bruselas, que eso es una asignatura pendiente.

El crítico en cuestión se apellida Fassbender y, por supuesto, no tiene nada que ver con Fassbinder que fue un gran director de cine.