Una vergüenza de las televisiones

Publicado: 11 jul 2021 - 01:21

El título de esta columna es ridículo ya que las televisiones, o sea las cadenas de televisión, no tienen una vergüenza sino muchas. Muchísimas. Vergüenzas como mentiras, telediarios llenos de falsedades, engaños, ocultación de información, tertulianos impresentables, programas basura... la lista es inacabable.

Pero yo quiero hablar de una vergüenza especial de la que no habla casi nadie salvo algunos como yo y otros parecidos a mi, y esto por lo general solo lo hablamos en la barra de un bar o en una terraza tomando una copa entre amigos.

La vergüenza en concreto es esta: todas las cadenas de televisión, y esto me parece más grave especialmente en el caso de las cadenas públicas, cuando emiten una película, una vez que ha acabado cortan los títulos de crédito del final y no nos dejan leerlos.

Así que no nos dejan ver si el jefe de producción se llamaba Alistar McCain, la documentalista Laura Williams, el director de arte Mario Casparini, el jefe de maquillaje Sony Rollins, y el diseñador gráfico Manuel Alameda.

Por supuesto los cinco nombres anteriores me los he inventado ahora mismo, pero no importa. Si quieren ustedes cambiar el último, Manuel Alameda, por uno de verdad como por ejemplo Saul Bass pueden hacerlo, es lo mismo.

El caso es que la cadena emitiendo la película se beneficia del trabajo de muchas personas que fueron muy importantes para construir esa obra, y obtiene un lucro de ella que se traduce en la audiencia, pero vergonzantemente tacha los nombres de quienes han hecho eso con un grueso Rotring negro para que no podamos verlos, e inmediatamente nos larga una ristra de anuncios.

Como he hecho algunas películas (me refiero en mi caso a spots de publicidad) sé el increíble valor que tienen tantas personas aparentemente anónimas o pequeñas como eléctricos, estilistas, diseñadores, decoradores, iluminadores, cámaras, maquilladores, jefes y auxiliares de producción, localizadores de escenarios, scripts, best boys (esto significa chicos de los recados) etc., en la realización de una de esas joyas que es una película sea grande o pequeña, sea buena o mala. Sin ellos y ellas no sería posible.

Cuando veo una peli en la tele y cortan los títulos de crédito siempre pienso lo mismo. Me imagino a mi, un joven fotógrafo o diseñador de veinte años llamando por teléfono a mis padres súper orgulloso para decirles: Mamá, papá, ponen una peli esta noche en la tele en la que he trabajado, salgo ahí, vedla. Y ellos la ven, pero mi nombre que estaba al final en una larga lista de nombres no llega a aparecer porque la cadena lo corta todo antes, corta mi nombre y el de todos mis amigos y compañeros de trabajo. Y sí, es verdad que la película no hubiera sido posible sin el director, el productor, el guionista y los actores, pero tampoco hubiera sido posible sin nosotros.

Esa es la vergüenza. Es como si te amordazaran.

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