Voto útil, voto inútil

Voto útil, voto inútil

No. Este artículo no va de lo ustedes puedan haber pensado por el título. Va de otra cosa.

La Junta Electoral Central ha dictado que en las mesas electorales los interventores o representantes de los partidos podrán anotar el nombre y hacerlo constar en acta si así lo creen, de aquellos votantes que no consideren "capacitados". Es decir, si sospechan que su voto no es libre y voluntario. Vamos, el clásico asunto de los ancianitos del asilo que llevan las monjas al colegio electoral con el voto en la mano. 

La norma es delirante y así lo han declarado ya con indignación y razón toda clase de organizaciones españolas de discapacitados físicos, mentales o lo que sea. ¿Y por qué es delirante? Lo explico. 

Primero, porque como bien señalan esas organizaciones ningún interventor ni representante de ningún partido puede juzgar si otra persona sea la que sea, está "capacitada o no". No solo para votar, sino para ninguna otra cosa y no quiero extenderme en esto.

Segundo, y por eso digo que la norma es delirante como sacada de la mente en este caso sí de un discapacitado mental de verdad. Imaginemos que un interventor anota que aquel señor de 92 años, Manolo Gómez con DNI X, que ya ni siquiera hablaba y al que llevaron al colegio electoral en silla de ruedas con el sobre del voto en la mano a las cinco de la tarde pertenecía a esa categoría, la de un votante manipulado que en realidad carece de criterio y cuyo voto no es voluntario ni libre, algo que por cierto y por decirlo claramente, seamos sinceros, nos pasa a todos. 

Pues bien, yo me hago la siguiente reflexión. Una vez que el voto está dentro de la urna y se ha acabado la jornada electoral, la urna se abre y se hace el recuento de votos. Es así ¿no? Creo. Nunca he estado en una mesa electoral salvo de visita, pero eso es lo que me han dicho que se hace. Entonces ¿cómo saber cual fue el voto de Manolo Gómez DNI X de todos los que están dentro de la urna? Es decir, ¿para qué sirvió la anotación del interventor? Para nada.

Cambiando de tema pero no, en el fondo la clave de esto es que la Junta Electoral Central carece de imaginación. Por ejemplo, otra jugada suya reciente: lazos amarillos prohibidos. Craso error una vez más. Lo que tendría que haber hecho la Junta Electoral Central es fomentar en lo posible que todos los ayuntamientos de España, instituciones publicas, privadas, etc., pongan todos los lazos que quieran. Total ahora hay lazos para todo, los hay morados, naranjas, rosas, negros... De ese modo la España preelectoral parecería un árbol de Navidad nórdico y los independentistas catalanes se verían a sí mismos como un diminuto Papá Noel zarandeado en un océano de bolas de colores.

Ya digo, aquí falta imaginación. Si los políticos fueran niños nos iría mucho mejor.