La Región
Sempiterno engaño
CLAVE GALICIA
Imposible olvidar a Julio Fernández. Su mejor película fue su vida. El distribuidor y productor de cine falleció en Miami a los 78 años, ciudad que le concedió las llaves como Barcelona. Nunca le interesó el dinero ni se propuso triunfar. “Sólo quería pasármelo bien, vivir, disfrutar, la aventura... Para eso hacía falta dinero y ahora que lo tengo, no tengo tiempo. Ha sido un fracaso total. Y lo que me gusta es estar aquí. Ha sido correr mucho para llegar a la aldea otra vez”. Aquí es la casa del herrero que ha restaurado en Cereixido, aldea arrebatadora al fondo de un valle a once kilómetros de A Fonsagrada que de pequeño subía cargando con cerezas para vender en la feria. “Una de las maneras de progresar es aceptar que a peor no puedes ir. Y aquí ni geográficamente puedes ir más abajo. Siempre hay que subir”, contó al chófer de anécdotas en una entrevista en ‘El País’ en julio de 2007.
El interprete mexicano lo vendía como un magnate español que quería comprar el estudio
A los 13 años se fue a trabajar de camarero en A Coruña . A los 15, con una maleta de madera que le hizo un carpintero de A Fonsagrada, emigró a L´Hospitalet como todos los de su ayuntamiento. Limpió un taller para pagar la pensión, un gallego lo llevó a una empresa de recambios, otro a una multinacional de bujías, a la vez que vendía seguros, libros y fincas los fines de semana. Antes de ir a la mili, y con una discoteca en marcha, ya dependían de él una treintena de personas.
Pero Julio Fernández había hecho teatro y todas las horas que su pequeño imperio inmobiliario le dejaba libres las pasaba en el cine. Tras dos crisis del ladrillo le hablaron del videojuego. “Permitía ver cine en casa. Me planté en Londres y me pareció la leche”. Después en Los Ángeles sin papa de inglés para comprar 700 películas con las que hizo “buenas operaciones con autonómicas y teles privadas”. El interprete mexicano lo vendía como un magnate español que quería comprar el estudio. “Creo que caí simpático porque a todos les contaba lo que hacía de pequeño en mi aldea”. El capo de Filmax y de Brent Entertainment, con más de 400 empleados y 60 películas producidas a esa altura del carrete, tiene una fábrica de botillo y sale en la fotografía de Xurxo Lobato dando de comer a las vacas la hierba que ha cortado en Cereixido, hasta donde llevó a Ornella Muti y a Elsa Pataki a rodar una película. Un guion.
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