Viendo urgencias en Urgencias

PERDÓN POR LA MOLESTIA

Antonio Nespereira analiza la actualidad de Ourense en una nueva entrega de "Perdón por la molestia"

Publicado: 18 ene 2026 - 06:10
Viendo urgencias en Urgencias
Viendo urgencias en Urgencias

Es curioso cómo el sufrimiento marca nuestras caras y nos hace semejantes”. Así lo vimos y escuchamos en "La milla verde". Vivencias reales en Urgencias del CHUO en fechas diferentes y con pacientes distintos. Vamos allá. Superado el triaje vienen las pruebas y la espera en los boxes delimitando una cortina la dignidad, pero puede ser peor: el pasillo es como el andén de un tren que no llega. Pese al esmero profesional en la operativa se percibe la sensibilidad del timbrazo en la puerta del repartidor de Amazon. Un buen puñado de pacientes esperan con la inquietud de quien aguarda una sentencia. Pocos obtienen el veredicto de inocencia y se visten para irse a casa. Cada enfermo y acompañante reparan en la fragilidad de la vida, empequeñecidos, a merced del alcance de la patología. Rostros enjutos, la mayoría surcados por la edad miran hacia el techo, enfocan la mirada en la luz, confiando que nunca se apague, tampoco la otra. En la época de la protección de datos entra el médico en la sala y mira el número de la cama flanqueada por las cortinas, va diciendo a enfermos y familiares qué dicen los análisis, la placa de tórax o el TAC. Estos, resignados, asumen que el resultado es público aunque no aceptasen las cookies. Aquí una orden de ingreso, aquí un pase a Observación, más allá un agravamiento de las múltiples patologías de una octogenaria. Al lado de esta, un hombre muy mayor y solo no cesa de expectorar, y tira los pañuelos de papel al suelo. Allí se juntan no menos de diez hasta que ya entra una mujer bastante más joven, quién sabe si su hija, se agacha a recogerlos y los tira a la papelera. El celador entra de vez en cuando, lo mismo para traer que para retirar enfermos. Fuera de la sala otros colegas empujan camillas hacia la planta u otras salas. Se cruzan como por los pasillos del Gadis: uno a la sección de congelados, el otro a la de fruta. Algún enfermo transmite en su rostro la sensación de recorrer la última milla verde.

El cansancio y la espera por la obra

Un repaso a las inversiones sanitarias previstas detectan una vez más la diferencia entre la promesa y los hechos

El presidente Obama dijo en Colorado en 2009: "Ningún estadounidense debería ir a la bancarrota por caer enfermo". Pretendía una sanidad pública inspirada, en parte, en la española. Incluso fichó a este lado gestores solventes para asesorarle. Puso en marcha el llamado "Obamacare", pero muy modulado, menos ambicioso. Nadie pide un extracto bancario para ser atendido aquí, es una de las grandezas del sistema que nos hemos dado y cuesta tanto mantener. En Ourense los médicos, "cansados", exigen mejores condiciones laborales, amén de otras reivindicaciones también planteadas por sus colegas de otras provincias. El conselleiro de Sanidade reconoce "desafección" de los profesionales, barruntando repercusiones negativas en la calidad asistencial. Además, la gripe "tensiona" los servicios, provocando saturación. El cóctel deriva en la suspensión de decenas de intervenciones quirúrgicas. La Xunta pasa parte de las responsabilidades al Gobierno central y este devuelve la pelota, un peligroso juego que practican siempre los políticos. Un vistazo a las obras del Complexo Hospitalario pone de manifiesto que hay muchas cosas a medias, cuando no paradas. Los responsables del asunto pasan ya más tiempo buscando la forma de justificar el retraso que acelerando los procedimientos. En octubre del 2024 la Xunta declaró la reforma del Centro Integral de Salud Novoa Santos de la calle Juan XXIII como "proyecto público de urgencia y excepcional interés". La cosa ya venía de viejo, pero parecía que se encarrilaba gracias a la inversión de casi 14 millones en los 7.500 metros cuadrados del centro. En septiembre del 2025 el alcalde Jácome, para variar, se pasó de frenada y avanzó el comienzo de la reforma. Enero del 2026 y as time goes by, que se cantaba con melancolía en Casablanca. La agenda de la Xunta compromete mejoras en las dotaciones de la ciudad, Carballiño, Muíños, Boborás, A Rúa, Montederramo o Verín. El gobierno gallego mantiene el "compromiso" con la sanidad pública. Da igual cuando lean esto. "La salud no puede esperar", decía Obama. O sí, quién sabe.

Algún día nos llegará la tarde

"Mamá, si tiveses que pagar esta consulta non chegarían 5.000 euros", dijo él. "¡dios nos dé adiantos!", razonó ella

Viejo es el mar y se agiganta /viejo es el sol y nos calienta /vieja es la luna y nos alumbra / vieja es la tierra y nos da vida / viejo es el amor y nos alienta / aquí no hay viejos / solo nos llegó la tarde". Mario Benedetti quiso que este fuese su poema "más hemoso". A ojo de buen cubero, la mayor parte de los pacientes de Urgencias superaban en aquellos días los 75 años, en una provincia donde más del 25% ya cumplió los 65. Los síntomas se agravan con el calendario y las costuras del servicio sanitario saltan a menudo. Alguna paciente con patología crónica no era la primera vez que ingresaba. "Non te preocupes por min, estou ben, tés comida na nevera", decía por teléfono, se supone que al marido. Gente previsora los nuestros: una mujer de mediana edad presagiaba el óbito de su acompañante y se aconseja con otra persona por si lo mejor sería que el funeral se celebrase en Maceda. Un señor al cuidado de su esposa encargaba por teléfono 30 vieiras a un amigo de un restaurante para una eventual celebración porque a su esposa "seguro que lle dan a alta pronto". "Pídelle 35 en vez de 30", corregía ella desde la camilla. Al poco llega un alta para una de las cortinas. Felices se van madre e hijo. Él le dice: "Mamá, si tiveses que pagar esta atención, non chegaban 5.000 euros". Ella, rotunda, exclama: "¡Dios nos dé adiantos!" "Toma en cuenta que un día / también a ti, te llegará la tarde", vaticinó Benedetti.

Mira tú | Un horizonte en el que apenas se ve una grúa

Ourense desde las alturas
Ourense desde las alturas | Óscar Pinal

Mira tú lo agradable que es un paseo por la parte alta de la ciudad, por ejemplo Montealegre. Mira tú que la contemplación desde allí de la trama urbana define la grandeza y las oportunidades perdidas de la vieja Auria. Mira tú lo frondosa que luce la maleza de la desidia en las áreas de crecimiento de la ciudad mientras las infraestructuras programadas dormitan y el crecimiento urbanístico se muere. Mira tú como en el horizonte apenas se atisba una sola grúa para levantar nuevas viviendas y ver si el aumento de la oferta desacelera el precio de la venta y el alquiler. Mira tú que el debate sobre la vivienda que se vive estos meses en toda España pilla de nuevo a Ourense con los hombros encogidos. Mira tú como el tiempo y la ignorancia municipal posterga la aprobación del plan de urbanismo que conciba la ciudad del futuro. Mira tú como ese crucial asunto ni siquiera espolea a los directamente implicados. Mira tú como los de siempre hacen lo de siempre, es decir nada. Mira .

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