Vivienda: el derecho a quedarse en Ourense

Publicado: 21 sep 2026 - 06:50
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Hay una pregunta que deberíamos hacernos con mucha más frecuencia en Ourense: ¿cuántos jóvenes quieren quedarse en nuestros municipios pero no encuentran una vivienda que puedan pagar? La respuesta no es sencilla, porque el problema de la vivienda tampoco lo es. Pero sí hay algo evidente: si queremos que nuestros municipios tengan futuro, necesitamos que quienes hoy son jóvenes puedan desarrollar aquí su proyecto de vida. Y para eso hacen falta viviendas, suelo disponible, rehabilitación y políticas públicas capaces de facilitar el acceso.

En este contexto, quiero poner el foco en las políticas que está impulsando actualmente la Xunta. Entre ellas, las ayudas para la adquisición o autopromoción de viviendas en municipios de hasta 10.000 habitantes, que pueden alcanzar los 15.000 euros por vivienda. En un municipio pequeño, una cantidad así puede convertirse en un apoyo decisivo para quien intenta comprar su primera casa o construirla. Pero las ayudas, por sí solas, no resuelven el problema. Aquí aparece una cuestión que muchas veces queda relegada a un segundo plano: el urbanismo. Podemos ayudar económicamente a una familia, pero si no existe suelo disponible o el planeamiento dificulta la construcción, la ayuda pierde buena parte de su capacidad transformadora.

Por eso resulta tan importante el futuro Plan General de Ordenación Municipal de cualquier Concello de Ourense o de Galicia. Un PXOM no debería ser únicamente un documento técnico, lleno de planos y procedimientos que solamente puedan interpretar los técnicos. Tiene que ser, sobre todo, una herramienta para ordenar el territorio y facilitar que una familia pueda encontrar un lugar donde construir su hogar legalmente.

La lógica es sencilla: si queremos que la vivienda sea más accesible, necesitamos aumentar la oferta. Y para aumentar la oferta hay que actuar sobre el suelo, agilizar los procesos, construir y rehabilitar.

El urbanismo también es política de vivienda. Y el Gobierno de Galicia, presidido por Alfonso Rueda, está actuando en varios frentes al mismo tiempo. La Xunta ya está desarrollando suelo para 25.000 viviendas, de las que 20.000 serían protegidas, y alcanzar las 10.000 viviendas públicas en 2030. Son objetivos ambiciosos, pero su verdadero valor no estará en las cifras, sino en su capacidad para convertirse en viviendas reales y accesibles. Un buen ejemplo lo encontramos en Ourense, con el desarrollo de Escorial-O Vinteún, donde están previstas 1.435 viviendas y una apuesta mayoritaria por la protegida, dentro de una inversión público-privada superior a los 250 millones de euros.

La lógica es sencilla: si queremos que la vivienda sea más accesible, necesitamos aumentar la oferta. Y para aumentar la oferta hay que actuar sobre el suelo, agilizar los procesos, construir y rehabilitar. Ourense tiene, además, una particularidad que no podemos ignorar. Tenemos viviendas vacías, edificios que necesitan rehabilitación y municipios donde todavía existe capacidad para crecer de manera ordenada. Tenemos, por tanto, un problema, pero también una oportunidad como tantas veces ha manifestado públicamente, y acertadamente, el presidente de la Diputación de Ourense, Luis, Menor.

Quizá haya llegado el momento de dejar de medir el éxito de las políticas de vivienda únicamente por el número de ayudas concedidas o por los millones de euros anunciados. El verdadero indicador debería ser mucho más humano: cuántos jóvenes consiguen quedarse, cuántas familias pueden formar su hogar y cuántas viviendas vuelven a tener vida. La vivienda no es solamente disponer de cuatro paredes. Es poder elegir dónde vivir, trabajar, formar una familia y construir un futuro. Y si conseguimos que ese futuro siga teniendo lugar en Ourense y en nuestros 92 concellos, estaremos haciendo algo más que resolver un problema habitacional. Estaremos luchando contra la pérdida de población y apostando por el futuro de toda la provincia. Porque una casa puede ser una vivienda, pero, para un joven, también puede ser la razón para quedarse. Y eso, personalmente, es lo más valioso y lo que más satisfacción me produciría.

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