Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Perdón por la molestia
Regresó la comitiva ourensana del PP del congreso de Madrid como lo hacían los escolares de la excursión a Covadonga. No se creyeron la intercesión de la santina en la Reconquista, pero sí llegaron convencidos de que Feijóo es el nuevo Don Pelayo, que desde las agrestes montañas asturianas liberó las españas de las garras del moro, como decía la historiografía del régimen. Su estancia en Madrid quedó acreditada solo por cientos de fotos en Instagram. Hasta en la infantilización de los recuerdos se parecen a los estudiantes. También en eso las pastoreadas bases de militantes de todos los partidos se imitan.
Contrastan sus blancas sonrisas con el luto gestual en la casa socialista, también de viaje a Ferraz, pero con la ilusión gripada. Un día me dijo un viejo y cínico político ourensano que la política "es como un armario lleno de muertos: si tú me enseñas los míos, yo te mostraré los tuyos cuando me toque, porque todos tenemos muertos en los armarios". Doblan las campanas en casa de Pedro, pero es pronto para funerales. Llegaron los populares ourensanos, como decíamos, con dos sillas en el sanedrín de Feijóo. Para pertenecer al selecto grupo de sabios del pueblo de Israel había que ser docto y estar casado y en esto último los populares cumplen. Siempre han sido muy de "sí quiero" a los líderes. El presidente del PP provincial, Luis Menor, dijo que el par de ascensos a la Junta Directiva eran "unha mostra do traballo ben feito" en Ourense. Sobreentendemos que se refiere a cosechar muchos votos para las siglas. Ve también a su partido en el Concello con la escarapela de alternativa a Jácome y que las encuestas dan posibilidades de "goberno" en la capital. Nada que objetar a la interpretación feliz de la demoscopia. Hasta en eso el PP se parece a todas las siglas, ganan hasta que las urnas hablan. Podríamos contraponer sus estimaciones con las opiniones que se oyen sobre el papelón de los populares en el Concello, pero tampoco son concluyentes. Es más significativo que desde dentro hay quienes tienen asumido que la estrategia no se marca en Ourense y que, ahora si, se ven como "una marca blanca de Jácome". Pero en Madrid, todo muy bien, eh!
Todos van a Madrid con la misma intención que a Santiago: a recibir órdenes. Da lo mismo tirios que troyanos. Se salva al BNG que solo rinde vasallaje en la capital gallega. Tenía un profesor que decía que no hay peor centralismo que el cercano y lo saben bien los legionarios de Breogán. Cuando la noche electoral de las autonómicas de febrero del 2024 algunos candidatos rehusaron atender a los medios hasta recibir órdenes de la sede central, que acabó siendo silencio absoluto porque ya solo larga el líder o la lideresa. Este fenómeno no es imputable únicamente a Ourense puesto que en todas las provincias la capacidad de decisión se iguala con cero, pero no todos los responsables de las organizaciones son igual de mansos o mansas ante las direcciones de los partidos. Los cargos que salen de los congresos premian la subordinación al jefe, no su capacidad para complementar, creándole incluso algún dilema moral al tomar una decisión. Adiós a ese modelo, si es que algún día existió. De ahí los silencios locales y provinciales ante reivindicaciones estructurales. Da igual en qué partido esté pensando. En Madrid y en Santiago saben que "el poder es la capacidad de obtener obediencia", como razona un aserto. A cambio de la subordinación y el acatamiento suelen venir largos periodos de silencio, que a veces se confunden con estabilidad. Una especie de pax romana que dio un par de siglos de tranquilidad al imperio desde Augusto a Marco Aurelio. La pax ourensana es aquella que asscumula décadas de condescendencia y resignación ante un destino que marcan sobre todo representantes públicos que prometen hacer cuando se presentan a las elecciones aquello que luego no hacen por no molestar. No a quien le votó, sino a quien le puso.
La actualidad entra en estiaje, es decir desciende considerablemente el caudal de tensión informativa. Quedan de guardia algunas crónicas del capítulo de sucesos, siempre desafiantes, compitiendo para conseguir titulares todo el año. A las redacciones llegaban en verano los recién titulados en periodismo deseosos de ponerse como apodo Woodward o Bernstein para descubrir otro Watergate hasta que el jefe de sección les mandaba hacer la crónica de las fiestas de Amoeiro. Y ahí está la edición de este año, que periodísticamente ganó espacio porque se les dio en Bóveda por convertir la troula en refriega, lo que permitió salir al pueblo y su sarao del anonimato. Hubiese sido mejor que los litigantes se bajasen unas tapas de pulpo, que les hubiesen proporcionado un efecto bálsamo sobre su ira. Lo único que les podría cabrear sería el precio, que se ha duplicado en una década, como refirió La Región dando tinta al titular del coste del cefalópodo. Tal vez sea eso lo que verdaderamente preocupa al personal. Manuel Fraga, cuando era líder de Alianza Popular, quiso interpretar el sentir de la gente escandalizándose por "el precio de los garbanzos". Aquello no le reportó muchos votos, pero sí consiguió un lugar en el anecdotario de los políticos. Podrían ser estas las noticias que enganchan al lector y no que políticos de todo partido vayan y regresen de los cónclaves orgánicos como cuando los chavales cantaban "que buenos son los profes, que nos llevan de excursión".
Mira tú la forma en la que el Entroido se cuela por las entretelas de la provincia en cualquier época del año. Mira tú como cuando se hacen bien las cosas los réditos y los reconocimientos acaban llegando. Mira tú como Manzaneda, Viana do Bolo y Vilariño de Conso han conseguido estos días la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, concedida por la Secretaría de Estado de Turismo. Mira tú que entre los valores ponderados está "la unión de estos ayuntamientos para conseguir un reconocimiento conjunto para unas fiestas propias que se relacionan entre sí y que se han preservado en mayor medida que en otros lugares”. Mira tú como se celebra este tipo de distinciones en los lugares señalados, pero que si no llegasen no pasaría nada porque los entroidos se transmiten como los tesoros heredados de generaciones. Mira tú como el mejor premio sigue siendo la garantía de relevo generacional, garantizando que nunca desfallezca. Mira tú.
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