Miguel Michinel
TINTA DE VERANO
Oukinawa
CRÓNICA PERSONAL
Hacen lo imposible por transmitir que “ha entendido el mensaje”, como diría Felipe González, pero el sabor de la amargura les impide reflexionar sobre la actitud debida cuando las cosas no son buenas como esperaban.
Han comprendido que se equivocaron al maltratar al PP cuando les emplazó a formar gobierno y Vox presentó tantas exigencias que parecía al partido ganador. Alcanzaron algún acuerdo pero a cara de perro, y desde Bambú llegó la orden de salirse de los gobiernos. Otra equivocación, que algunos consejeros asumieron con mala cara.
Al poco de conocer los resultados electorales del pasado domingo, Abascal anunciaba la disposición de Vox a formar gobiernos regionales con el PP. Es más, dio a su intervención un tono de urgencia que tenía poco que ver con la posición mantenida en los últimos meses, cuando Vox basaba sus campañas en las arremetidas contra el PP y contra Feijóo. Sin embargo el tono de Abascal hacía presagiar que el acercamiento era sincero, aunque el tinte oportunista estaba muy claro. El presidente del partido aparentemente estaba por la labor de formar gobiernos de coalición, pero -advirtió-previamente habría que ponersede acuerdo sobre algunos puntos que para Vox eran irrenunciables. La palabra “inmigración” no se pronunció pero como si se pronunciara, todo el mundo sabe que es el caballo de batalla de Vox. El PP defiende el control; Vox, que no se acepten más imigrantes.
Se ha comprobado que el papel de Feijóo ha sido importante en esta última cita electoral
Desde Génova dieron luz verde a la colaboración de gobierno, pero Alfonso Fernández Mañueco, dijo que sí a la colaboración pero sin consejeros de Vox en el gobierno. Había recibido de Vox clase de disgustos cuando formaron gobierno conjunto - que se rompió cuando llegó la indicación de Bambú- y aquellos meses de coalición fueron una tortura para el hoy vencedor de las elecciones del pasado día 15. No hubo día sin acontecimiento que provocaba titulares, y ninguno bueno. Negociará con Vox y, el resultado se conocerá en pocas semanas. Se puede apostar que habrá acuerdo, porque -ahora sí- interesa a las dos partes.
En Génova Feijóo está marcando la línea a seguir, lleva semanas diseñando la campaña y la estrategia electoral como le parecía conveniente y el pasado 15-M ha demostrado que hacía falta su intervención. Porque más allá de los méritos de Mañueco, que los tiene aunque a algunos observadores no les entusiasma se eterna serenidad, por otra parte tan necesaria en tiempos convulsos como los que estamos viviendo, se ha comprobado que el papel de Feijóo ha sido importante en esta última cita electoral. Que, si no se tuercen las cosas permitirían gobernar a Guardiola, Azcón y Mañueco. Y prácticamente garantizarían la continuidad de Juanma Moreno en Andalucia incluso si no tuviera mayoría absoluta.
Abascal ha dado a entender que Vox asumirá responsabilidades que hasta ahora prefería sortear. En la “tormenta de ideas” que celebraron nada más conocerse los resultados electorales, entendieron en Vox que ya no cabe ponerse de perfil. Y, quien sabe, hasta es posible que empiecen a mandar los que deben mandar. Los elegidos en el congreso del partido.
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