J.J. Feijóo
Los políticos y los procesos judiciales
A primeros de septiembre de 1864, las tropas al mando de un general que recientemente había sustituido a Grant en el mando del ejército del Norte en el frente occidental llamado William Tecumseh Sherman llegaba a Atlanta en pleno corazón del territorio sureño para protagonizar un primer golpe de mano de carácter letal al arma de los estados confederados. Sherman, un caballero bajito y de ceño prieto cuyo cabello parecía haber sido cortado con una bayoneta, era sin embargo un poderoso militar de notable visión estratégica y carácter fuertemente intransigente que había dispuesto una táctica tan demoledora como eficiente para acelerar el final de la guerra. Sherman propuso al Gobierno del presidente Lincoln el desarrollo de un principio tan viejo y lúgubre como la propia iniciativa bélica que consistía en aplicar la táctica de la “tierra quemada”. Es decir, arrasar todo lo que iban dejando atrás para contribuir a agotar suministros, vías de comunicación, puentes, granjas, ganado, campos de cultivo, postes de telégrafo, industria, refinerías, pozos, graneros y todo lo que sirviera de infraestructura y manutención del ejército enemigo, un sistema habitual en los antiguos códigos bélicos que el poder político aceptó dudoso entendiendo que una ofensiva planteada en semejantes condiciones derrumbaría las defensas de tropas y población civil del bando opuesto, y abriría el camino hacia un objetivo indispensable. Atravesar leguas y leguas de territorio sudista con especial acento en los estados de Georgia y las Carolinas hasta alcanzar la costa atlántica. La campaña se iniciaba a partir de la toma de Atlanta el 4 de septiembre, y duraría todo el trimestre hasta la Navidad. La marcha hacia el mar de las tropas de Sherman fue uno de los episodios de mayor peso a lo largo de toda la guerra y un periodo de tiempo en el que las defensas con las que contaba el arma sudista estaban comenzando a flaquear. Sherman concibió la operación como una larga campaña que necesitaría gran cantidad de hombres, armamento e impedimenta, pero la trascendencia del objetivo le abrió todas las puertas y contó con todos los medios de los que el Gobierno de Washington con Lincoln recién reelegido presidente del país en guerra, podía contar. Atlanta fue cercada a partir de finales del verano de 1864 y el día 1 de septiembre y ante la inminente llegada a la capital de las tropas azules, las autoridades confederadas decretaron la evacuación de la ciudad. Por su parte, el contingente sureño al mando del general Joseph Johnston trató de frenar la ofensiva adoptando una posición de resistencia que al presidente escindido Jefferson Davis no le gustó en absoluto, de modo que poco antes de la rendición lo relevó colocando al general Bell Hood en su lugar. La batalla final, con la ciudad como objetivo primordial, fue sangrienta hasta el punto de que los federales sufrieron más de 3.000 bajas y los confederados unas 5.000. Pero el objetivo estaba logrado y, a partir de esta conquista, Sherman inició el camino hacia el mar.
William Tecumseh Sherman había nacido en Lancaster, Ohio, en febrero de 1820 y era hijo de un abogado muy popular en el estado en el seno de una familia de once hermanos. Su madre, una mujer llamada Mary Hoyt, se quedó viuda cuando el contaba nueve años y las dificultades para salir adelante la obligaron a pedir ayuda a sus más allegados. William quedó al cuidado de un buen amigo de su padre también abogado de prestigio y futuro político de renombre como senador por Ohio, que lo encauzó por el camino de la milicia.
Uno de los motivos de discusión y polémica en torno a quien disputó a Grant el título honorario de mejor general del ejército del Norte, fue desde luego la cruel estrategia aplicada a su famosa marcha en pos del mar cruzando a sangre y fuego el territorio de tres estados rivales. El comportamiento de Sherman ha sido origen de controversia y debate apasionado por parte de los historiadores posteriores, muchos de los cuales le consideran un héroe mientras existe una minoría que lo tacha de genocida. El otro gran motivo de debate es su extraño segundo nombre. Tecumseh es un nombre probablemente nativo y algunas fuentes proponen la posibilidad de que su padre fuera un gran admirador de un caudillo indio llamado así. Cuando el joven Sherman fue a vivir con el abogado amigo de su padre, a su madre adoptiva, Mary Ewin Boyle, irlandesa de origen y ferviente católica, llamar al muchacho por un nombre amerindio no le resultaba agradable. Lo bautizó por la iglesia católica un fraile allegado a la familia y le impuso el nombre de William en razón del santo del día. En todo caso, sus parientes y amigos llamaban al militar simplemente “Cump”, y fue criado como católico.
Tras su formación en West Point de donde salió tras una carrera brillante en 1844, el joven oficial Sherman se estrenó en los enfrentamientos con los seminolas en Florida y, tras una temporada en la dotación del Fuerte Moultrie en Carolina del Sur, participó en la guerra contra México y, acabada la confronta, se casó con Ellen Ewyn hija de sus padres adoptivos, y mantuvo una carrera brillante jalonada por sucesivos ascensos hasta que estalló la Guerra Civil y Sherman entró en combate militando en las filas del ejército del Norte. Sirviendo bajo las órdenes del general Uliysses S. Grant, en abril de 1862, obtuvo el rango de mayor general tras las batalla de Shiloh. Grant y Sherman discurrieron sus brillantes carrera por caminos paralelos y cuando el primero fue elevado a general en jefe de los ejércitos de la Unión, Sherman fue promovido a jefe supremo del ejército de Tennessee. Su objetivo, tras conquistar un punto estratégico de grado máximo por su industria y su valor de importante nudo ferroviario como era Atlanta, se propuso conquistar todos los territorios hacia el Atlántico y acabar su trayecto en el puerto de Savannah
Savannah era un segundo punto de máxima importancia estratégica en el desarrollo de la contienda. Puerto de alto nivel comercial y salida natural de la industria sudista al mar, es hoy la octava ciudad en extensión del estado de Georgia y su istmo señala en la costa, la frontera con el vecino Carolina del Sur. Cuando Sherman propuso la campaña que esperaba coronar con la llegada a la costa atlántica, dialogó con Grant sobre la mejor estrategia a seguir para lograr el objetivo y ambos estuvieron de acuerdo en la elección de los que sería llamado “La guerra total”, consistente en no dejar piedra sobre piedra en los territorios que iban siendo conquistados. De hecho, Sherman se puso al mando de un contingente de 70.000 soldados de infantería, caballería y artillería y, partir de Atlanta, viajó con sus tropas hacía el norte del país para domeñar los territorios de ambas Carolinas antes de afrontar la conquista del territorio más al sur marcado por la desembocadura del río Savannah en un amplio delta donde se encuentra la ciudad objetivo llamada también como el río. Aquellos soldados tenían la orden de arrasarlo todo, obtener el botín que quisieran. Alimentarse de la rapiña, y robar y quemar lo que no fuera incorporado para su propio mantenimiento. El resultado fue, según cuentan los tratados, aterrador. Como quiera que el ejército expedicionario norteño destruía las comunicaciones ferroviarias como argumento principal, solía arrancar los raíles y calentarlos hasta que pudieran retorcerse. Ese nudo que frecuentemente se coronaba ciñendo la traviesa metálica a un árbol, acabó conociéndose como “Sherman neckties” es decir, “las corbatas de Sherman”. En tal situación, y aunque el saqueo estaba supuestamente prohibido, cabe suponer que fue una práctica habitual del contingente del Norte en su camino hacia la costa. De hecho, no existen cifras exactas sobre los resultados de aquel plan de batalla, pero parece constatarse que el objetivo primordial era demoler todas estructuras y construcciones, fábricas y propiedades que pudieran utilizarse para alimentar y pertrechar al ejército enemigo, de modo que las víctimas mortales de civiles al paso del continente fueron escasas. Si bien Sherman y su ejército procuraron respetar en lo posible a la población civil, se supone que la demolición y destrucción originada a su paso sobrepasa el valor de 100 millones de dólares de los de entonces.
El ejército de Sherman alcanzó Savannah el 21 de diciembre de 1864 y como primera decisión eligió un miembro de sus tropas para ejercer como su secretario privado. La fortuna sonrió entonces a un joven soldado perteneciente al 15º Regimiento de Caballería de Pensilvania llamado Arthur Otis Granger que acabaría convertido en uno de los grandes ejecutivos de su generación. Él fue el encargado de enviar la felicitación de Navidad al presidente Lincoln que consistió en ofrecerle la ciudad portuaria conquistada.
La larga marcha hacia el mar que protagonizó William T. Sherman fue un argumento incontrovertible para debilitar profundamente al arma sudista y desde ese momento los soldados de Jefferson Davies no pudieron hacer otra cosa que resistir hasta que en abril de 1865, el general Robert Lee firmó la rendición de sus tropas en la casa juzgado de Appomattox preludio del armisticio que se sustanció tras un mes con el hundimiento de las últimas unidades navales y la entrega de tropas que se habían declarado en rebeldía algunos de cuyos miembros terminaron siendo salteadores de trenes y bancos.
Sherman había utilizado para su espectacular expedición bélica un contingente formado por 55.000 infantes, 5.000 de Caballería y 2.000 artilleros servidores de 64 cañones, divididos en dos poderosísimas columnas para afrontar la marcha. Una marcha de alrededor de 500 kilómetros que se inició a las 7 de la mañana del día 14 de noviembre de 1864 cuando, a lomos de su caballo, “Cump” dio la orden de partida para un trayecto que concluiría justamente el día de Navidad. Escoltando al general en jefe, partió a su lado el Regimiento de Caballería nº1 de Alabama compuesto íntegramente por voluntarios sureños que habían dispuesto luchar en la guerra nutriendo las filas del Norte.
El día 22 de diciembre está fechado el telegrama que envió el general vencedor a Lincoln en persona felicitándole la Navidad y expresando su satisfacción por acompañar esta conquista con 150 cañones y su correspondiente munición capturados al enemigo, y 25.500 balas de algodón producto también de la victoria. Una bonita marcha musical que hoy interpretan con profusión bandas militares por todo el país llamada “Marching trought Georgia” debido a la pluma del compositor Henry Clay Work compuesta en 1865, conmemora el éxito de la campaña, y su partitura está dedicada expresamente al militar que la protagonizó. Los historiadores aseguran que Lincoln no las tenía todas consigo cuando dio permiso para iniciarla.
Tras esta demostración de fortaleza, el presidente Davies no tuvo más remedio que admitir las dimensiones del desastre y comprendió que, a pesar de que la contienda se fuera alargando artificialmente, no había grandes perspectivas de dar la vuelta a la situación. Dos meses antes de que se firmara la derrota definitiva, había nombrado a Robert Lee jefe supremo de sus ejércitos poco antes de salir pitando en ferrocarril y abandonando Richmond con destino a Danville en Virginia, y de allí, a un lugar desconocido. El asesinato de Lincoln otorgó la presidencia a un botarate llamado Andrew Johnson que ofreció cien mil dólares a quien lo capturara. El 10 de mayo, soldados de la Unión acabaron apresando a Jefferson Davies vestido de mujer con peluca y el abrigo de su esposa
Por su parte, Sherman se convirtió en general en jefe de los ejércitos del país cuando Grant fue elegido presidente de Estados Unidos en 1869. Y cuando abandonó el puesto en 1881, declinó la invitación para dedicarse a la política y aspirar a la presidencia
William Tecumseh Sherman falleció el 14 de febrero de 1891 una semana después de haber cumplido 71 años. Falleció de neumonía en Nueva York con Benjamin Harrison como presidente, quien ordenó que todas las banderas del país ondearan a media asta en su honor, y su rival Joseph Johnston, como general al mando de las tropas del Sur en las luchas del estado de Georgia estuvo entre los seis portadores del ataúd del fallecido. Su cuerpo fue trasladado al cementerio católico del Calvary Cemetery en Saint Louis donde reposa. Sherman fue educado en la religión católica y uno de sus ocho hijos –María, Elizabeth, William Tecumseh, Thomas, Eleanor, Rachel, Charles y Philemon- concretamente Tom, fue sacerdote. Fue él quien refiriéndose a la orientación de la espiritualidad de su padre afirmó que había sido bautizado como presbiteriano, pero tanto su madre verdadera como la adoptiva eran profundamente católicas y él lo fue también durante un tiempo. Él mismo añadió que una vez volvió de la guerra nunca más volvió a pisar un templo de ninguna religión. “Yo creo menos en la fe que en las buenas intenciones”, escribió en alguna ocasión.
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