Zapatos y vestidos

MUJERES

Publicado: 27 sep 2026 - 04:50
Opinión en La Región
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Ya en otra ocasión escribí sobre los 3.000 pares de zapatos de Imelda Marcos. Pero Imelda no fue la única que atesoraba riqueza. Casi todo el mundo atesora según las circunstancias y el contexto en el que se desarrolla su vida. Unos “por si acaso”, otros porque puede sacar de penas un día, y muchos por el sentimiento de seguridad. Claro que también los hay por el simple placer de tener. Lo cierto es que a veces no es cuestión de tierras, de inmuebles, de bienes varios, que también, pero que al fin pueden prestar una función nada despreciable y que, en un momento dado, antes o después, de una manera u otra pueden beneficiar a la comunidad. Y ahí tenemos algunas riquezas maravillosas, auténticos tesoros que en su día se consideraban un derroche y que al cabo del tiempo son valoradas, y su interés ayuda a sostener un pueblo.

Es fascinante comprobar cómo cada uno se enfrenta al espejo y solo examina la imagen externa que refleja, pero nunca ve lo que esta comunica sobre sí mismo.

Pero, claro, en este caso se trata de vestidos, de boato personal, de exhibición de poder, sin más. Si Imelda coleccionaba zapatos, Isabel I de Rusia poseía un guardarropa que, según se dice, contaba con unos 15.000 trajes de los cuales se ponía uno cada vez, y para no repetirlos, mandaba mancharlos con tinta con lo que quedaban inservibles. Si uno tiene interés por las excentricidades, y las busca, encuentra suficiente información para hacerse idea de lo que el ser pensante puede llegar a hacer, desde las más bellas grandezas, a las tonterías más supinas. Eso, sin entrar en negros jardines en los que florece lo peor del ser humano en todas sus facetas. Pero sobre esto pasaremos de largo. Es fascinante comprobar cómo cada uno se enfrenta al espejo y solo examina la imagen externa que refleja, pero nunca ve lo que esta comunica sobre sí mismo.

Así, pues, según la historia, la zarina Isabel I de Rusia tenía una obsesión por las ricas vestimentas sobre todo de factura francesa, con lo que su vestidor se distinguía por un lujo exorbitante con miles de prendas de seda, brocados y bordados en oro. La zarina, también llamada la Clemente, era la segunda hija de Pedro I y Catalina I, y dirigió el imperio ruso entre 1741 y 1762. Según la historia, Isabel hizo grandes e importantes cosas en su país como la abolición de la pena de muerte, la creación de la Universidad Museo de Moscú y la supresión de las aduanas internas, entre otras. Y es que no hay nada perfecto, y no todo tiene que ser negativo.

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