Acusa a una amiga de robarle 700 euros tras pagarle dos copas en Ourense

"SOLO RECUPERÉ LO QUE ES MÍO"

La acusada dice que solo recuperó la pensión de su hijo. “Me pidió dinero porque lo dejaron tirado”

Gabriela, en el juicio celebrado ayer en el Penal 1.
Gabriela, en el juicio celebrado ayer en el Penal 1.

El viaje de Adolfo a Ourense para asistir a la fiesta sorpresa por los 60 años de su entrenador de kickboxing no transcurrió cómo esperaba. La estancia de dos semanas que había planificado, en julio de 2023, quedó drásticamente reducida, según dijo ayer, porque una vieja amiga, a la que conocía de una época en la que vivió en la ciudad, le sustrajo todo lo que le quedaba tras pagar el billete de autobús desde Oviedo, unos pinchos en la cafetería de la estación de León -”bastante cara, por cierto”-, según apostilló- y tres noches de pensión que abonó al llegar.

“Me cogió en un descuido los 700 euros que llevaba en la cartera de piel negra, que guardaba en mi bolso, cuando ella, un amigo suyo, y yo tomábamos unas consumiciones -ellos, dos copas cada uno y yo, cervezas- que pagué yo”. El juicio se celebró ayer en el Penal 1, en el que su abogado, junto a la fiscal, acusan a Gabriela E.S.P.A. de un delito de hurto.

La sustracción del dinero ocurrió, según confesó, sobre las tres de la madrugada del día 23. Según asegura, se apoderó de la cartera, se fue al baño y la reintegró posteriormente, pero vacía.

No pudo pagar la entrada

Y no se percató de que ya no le quedaba dinero hasta que se dispuso a continuar la fiesta y comprar una entrada en una discoteca próxima al pub.

Gabriela asegura que le arrebató 150 euros enrollados unas horas antes cuando se lo encontró en la calle de casualidad y Adolfo le pidió dinero porque “lo habían dejado tirado”. La inculpada asegura que fue una especie de préstamo forzoso momentáneo “porque era un dinero de la pensión de mi hijo”.

“Me dijo que tenía que hacer un negocio y ya me devolvía el dinero que me quitó”, aseguró a la jueza. En el pub, el denunciante, según la versión de la inculpada, se excusó para no reintegrarle los 150 euros. “Delante de él, cogí mi dinero, los 150 euros enrollados”.

Las acusaciones hicieron valer en sus conclusiones finales las imágenes de las cámaras. “En las imágenes apreciamos cómo solapadamente mete la mano en el bolso del perjudicado, coge la cartera, se va al baño y la reintegra al bolso”, aseguró la fiscal Pilar Manso. Los protagonistas se divierten, abrazan e incluso se hacen un selfie.

Por su parte, la letrada de la encausada insistió en que “solo recuperó el dinero que le había prestado de forma forzada y que se había comprometido a devolverle ese mismo día”. Y, aunque cuestionó la cantidad reclamada, 700 euros, la fiscal y el letrado de la acusación se basan en las manifestaciones del entrenador. En la comida de cumpleaños, ese mismo día, aseguró el testigo que le vio esa cantidad cuando estaban charlando en una esquina de la mesa. No le extrañó que la tuviera porque, aunque Adolfo cobra una pensión pequeña, también da clases de boxeo.

Gabriela aprovechó el derecho a la última palabra. “No vivo de revisar carteras, todo lo que tengo me lo he ganado trabajando y la gente que me conoce en Ourense lo sabe: Solo recuperé lo que era mío”.

La petición de pena es de un año de cárcel y una responsabilidad civil de 700 euros. La defensa planteó la absolución y, en caso de condena, que sea por un delito leve de hurto y la atenuante de dilaciones indebidas.

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