Bodas de plata de Ponte Vella: el camino abierto por el empresario Jorge Bermello

HOMENAJE AL EMPRESARIO

Jorge Bermello, el empresario que impulsó el centro comercial a comienzos de siglo, recibió el homenaje de la sociedad ourensana por su histórica aportación a la economía de la provincia

Jorge Bermello antes de su discurso en el acto de celebración del 25 aniversario de Ponte Vella.
Jorge Bermello antes de su discurso en el acto de celebración del 25 aniversario de Ponte Vella. | J.Paz

Fue difícil, por no decir imposible, contabilizar los abrazos y el cariño que recibió este viernes el empresario ourensano Jorge Bermello. El centro comercial Ponte Vella cumplía un cuarto de siglo de vida y él, indiscutible protagonista y alma de su historia, se vio arropado por el afecto unánime de una ciudad entregada. Lo que comenzó como un desafío comercial a orillas del río Miño celebró sus bodas de plata con un acto que sirvió para recordar sus orígenes y premiar el esfuerzo de sus fundadores.

Durante el homenaje, las intervenciones ensalzaron el liderazgo y la arrolladora personalidad del empresario. Marta Carballo y Fernando Bouso, miembros de la junta de gobierno y comerciantes fundadores, elogiaron su valentía al unir al comercio local en un proyecto que hoy es “un corazón que nunca ha dejado de latir”. Asimismo, Luis Rivera, presidente del CCA Ourense Centro, destacó su ojo clínico para el talento, mientras que Fernando Rodríguez Nespereira, exmiembro de la comisión de Turismo de la Cámara de Comercio, alabó su lucidez para impulsar el desarrollo provincial. El broche deportivo lo aportó Mario Guede, exentrenador del C.D. Ourense, quien subrayó la inmensa humildad con la que Bermello fue capaz de salvar al club de la quiebra y ganarse al vestuario.

Cuando llegó su turno, un emocionado Bermello tomó la palabra para condensar su horizonte vital en una devoción absoluta a sus raíces: “Siempre hubo un sentimiento que era nuestra tierra, Ourense, defendiendo o noso por encima de todo”. Fiel a su conocida franqueza, no ocultó su pesar por la pérdida de la Cámara de Comercio, pero enseguida recuperó el orgullo para reivindicar que el éxito de Ponte Vella tiene un fin puramente social: que su rentabilidad revierta siempre en el beneficio y el bienestar de su propia gente.

Mirando al futuro, Bermello prefirió centrar sus últimas palabras en los niños, afirmando con emoción que ellos representan el auténtico mañana de la ciudad. Como broche de oro y último acto de la jornada, se procedió al descubrimiento de la placa conmemorativa de la Plaza Jorge Bermello, ubicada en la segunda planta del centro junto al nuevo parque infantil interior. La crónica de este cuarto de siglo se selló con el aplauso cerrado de todos los presentes a un hombre que ha hecho camino rodeándose de los mejores y que sigue cumpliendo a rajatabla la máxima que ha guiado toda su vida pública: “He venido a servir, no a ser servido”.

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