Calidad de vida, alimentación de próximidad y ser activos mejoran la longevidad en Ourense

CLAVES PARA UNA VIDA LARGA

Una combinación de factores sociales y estructurales propician la esperanza de vida récord alcanzada en Ourense

Una red social potente es señalada como fundamental por los expertos
Una red social potente es señalada como fundamental por los expertos | OSCAR PINAL

La provincia de Ourense se ha consolidado como un referente internacional en esperanza de vida, después de que los datos estadísticos de demografía sitúen la esperanza de vida en casi 84 años. Diferentes profesionales del ámbito de la salud y la sociología coinciden en que este fenómeno demográfico es el resultado de la suma de factores genéticos, ambientales, nutricionales y de un fuerte arraigo comunitario.

"Una de las claves es el aprovechamiento terapéutico de las aguas mineromedicinales y la residencia en un entorno rural"

El especialista Pablo García Vivanco atribuye este hito demográfico a las continuas mejoras en la asistencia sanitaria y a una epigenética favorable. Según detalla, esta base biológica se ve potenciada por la tradicional dieta atlántica de proximidad, el aprovechamiento terapéutico de las aguas mineromedicinales y la residencia en un entorno rural. Este medio facilita la actividad física diaria y aleja a los habitantes del estrés que impera en las grandes urbes.

En la misma línea, el investigador Jose María Faílde respalda esta visión multicausal, subrayando la alta relevancia del factor genético en los supercentenarios. Faílde destaca que la estructura del minifundio gallego proporciona un acceso directo a alimentos naturales cultivados en huertas propias. Al mismo tiempo, valora que los residentes conserven un ritmo de vida pausado y mantengan grupos relacionales extensos.

La rutina diaria constituye otro pilar indiscutible para alcanzar estas edades. Marta Vide, trabajadora dedicada al cuidado de personas mayores, observa que la vitalidad de esta población reside en el mantenimiento de hábitos tradicionales y una alimentación basada en verduras del campo. Vide relata que estas personas se mantienen siempre activas, llegando a superar los noventa años con la capacidad y la voluntad de seguir realizando sus tareas cotidianas de forma autónoma. Un aspecto observado, asimismo, por Susana Gómez en su vivienda comunitaria, donde los residentes, cercanos a los 100 años, realizan la mayor parte de acciones sin ayuda.

La psicoterapeuta y dietista Ana María Enríquez profundiza en este aspecto nutricional y psicológico. Ella indica que la práctica de cultivar la tierra aporta nutrientes de calidad y exige un movimiento físico constante. Enríquez resalta también la calidad del descanso en esta región, un factor que permite reparar el desgaste diurno del organismo, y pone en valor la importancia de las emociones positivas y la sociabilidad frente a los eventos estresantes, un aspecto en el que coinciden quienes trabajan en primera línea.

Cuestión de redes

La integración comunitaria aporta el sentido necesario a estos años añadidos. El profesor Miguel Ángel Vázquez afirma que la longevidad gallega se asienta en una sociedad libre de edadismo. Los ancianos cuentan con el respeto absoluto de sus vecinos, poseen un rol activo en sus aldeas y sienten el respaldo protector de sólidas redes de amigos y familiares.

Finalmente, la experta en salud cognitiva Sara Herrero concluye que el desafío actual es sumar calidad funcional a la longevidad. Herrero advierte que para proteger el cerebro se requieren rutinas de ejercicio físico, estimulación mental y vínculos afectivos estables, promoviendo un envejecimiento activo dentro de comunidades cohesionadas que garanticen el bienestar integral.

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