El caos de Jácome en la avenida de Portugal pone en riesgo 1,4 millones europeos en Ourense

OBRAS PARALIZADAS

Los impagos del Concello paralizan las obras de la avenida de Portugal. La constructora Opain suspende los trabajos y retira toda la maquinaria tras acumular tres mensualidades impagadas. El bloqueo empantana una obra estratégica, la subvención de 1,4 millones de fondos europeos está prácticamente perdida.

Una carnicería, sitiada por las obras, donde ya no hay obreros.
Una carnicería, sitiada por las obras, donde ya no hay obreros. | Óscar Pinal

La reforma integral de la avenida de Portugal, una de las arterias principales de la ciudad, ha quedado suspendida indefinidamente por falta de pago, evidenciando la crisis de gestión económica en el Concello de Ourense. Esta obra de gran envergadura, dividida en dos tramos de ejecución simultánea, acumulaba ya meses de retraso sobre los plazos oficiales, que preveían su finalización a finales del año pasado, y sobre los contractuales, que fijaban su remate para este mes de marzo. De hecho, el pasado verano, el gobierno local fiaba el fin de las obras para antes de 2026.

Nada más lejos de la realidad. Su paralización deja tirados a miles de vecinos y decenas de negocios que suman meses de calvario por el levantamiento de la vía. La empresa adjudicataria, la ourensana Opain, oficializó este lunes el cese de los trabajos mediante un anuncio publicado en las páginas de La Región, justificando su decisión en la “imposibilidad de mantener la viabilidad financiera del proyecto ante el incumplimiento de los compromisos de pago” por parte de la administración local.

La constructora detalla la acumulación de “tres mensualidades impagadas” —correspondientes a noviembre y diciembre de 2025 y enero de 2026—, una suma que hace “inviable el mantenimiento de suministros, maquinaria y personal”. A esta asfixia de liquidez se suman los sobrecostes imprevistos que la constructora asumió en solitario para retirar el amianto detectado durante las excavaciones.

Opain advierte de que se ve “obligada a detener la ejecución” hasta que se produzca la regularización íntegra de la deuda. El abandono de la obra era el lunes un hecho sobre el terreno. Aunque la compañía mantiene el vallado perimetral por motivos de seguridad, la maquinaria pesada ya fue retirada de la zona el viernes. El lunes solo permanecía una cuadrilla de cuatro operarios portugueses de una subcontrata de colocación de losa. Estos trabajadores, ajenos al conflicto burocrático, indicaron que prevén seguir en la obra hasta este viernes.

El bloqueo empantana una actuación estratégica de casi seis millones de euros (5,9 millones) y certifica el desastre en la captación de fondos europeos. La inacción municipal deja prácticamente perdida la subvención de 1,4 millones de euros del programa Next Generation.

Un gobierno "pufero"

La oposición exigió este lunes responsabilidades. El grupo municipal del PP tilda lo ocurrido de “novo episodio de nefasta xestión económica”. Su portavoz, Ana Méndez, señala que “resulta especialmente grave que mentres o alcalde presume constantemente nas redes sociais das obras que se están a facer na cidade, despois non se paguen e acaben paralizándose”. “De pouco serve facer anuncios e campañas de propaganda se logo non se cumpre cos compromisos adquiridos”, remarcó la edil, asegurando que ya habían advertido de esta precariedad en febrero y apremiando al Concello a pagar cuanto antes para reiniciar los trabajos.

Por su parte, el PSOE lamenta que el gobierno local “continúa a eludir a transparencia e o control democrático”, tras negarse a convocar una junta de portavoces solicitada para abordar la paralización. Las socialistas enmarcan el conflicto en “unha situación de caos financieiro” que “deixa desprotexidos aos veciños e comerciantes”.

En la misma línea, el portavoz del BNG, Luis Seara, recordó que “levamos moitos meses advertindo da situación e de que as obras poderían entrar en situación de parálise debido aos incumprimentos”. Los nacionalistas acusan al concejal Francisco Lorenzo de llevar “meses mentindo descaradamente” sobre el avance del proyecto y sostienen que “ditos fondos están perdidos”. Seara calificó al alcalde y al concejal de “puferos”.

A estas críticas se sumó el presidente de la Diputación de Ourense, Luis Menor, quien tacha la gestión municipal de “francamente mellorable ou incluso caótica”. El dirigente provincial alertó de las consecuencias económicas: “Aínda por riba de facelo tarde e mal, haberá que facelo co diñeiro dos ourensáns”.

Excusas de Jácome

Por último, Jácome intentó rebajar el conflicto tildando el anuncio de “acto insólito” y argumentando que debía preavisarse con un mes. Aunque admite los impagos, ve “injustificado que una empresa paralice un proyecto de más de cinco millones por un retraso de 400.000 euros”. Pese a deber tres meses, asegura tener liquidez —“los fondos están en caja”— y ordenará retomar las obras.

El bloqueo constata el caos económico del Concello. Opain ya logró el año pasado una condena de 327.240 euros por impagos idénticos en Rabo de Galo.

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