PROCESIÓN POSTERIOR
La Catedral revive el gesto más humilde del Jueves Santo: el Lavatorio de Pies
PROCESIÓN POSTERIOR
La Catedral de San Martiño congregó este Jueves Santo a cientos de fieles para celebrar el Lavatorio de Pies, una de las ceremonias más simbólicas de la Semana Santa. Con una tarde marcada por el sol y el buen tiempo, congregó a numerosas personas para seguir una celebración que mezcla tradición, fe y un fuerte componente simbólico.
El rito, presidido por Leonardo Lemos, obispo de la diócesis de Ourense, reproduce el gesto de Jesús en la Última Cena, cuando lavó los pies a sus discípulos como signo de humildad y servicio. En esta ocasión, el gesto tuvo un carácter especial: el prelado lavó los pies a cinco matrimonios, así como a los hijos pequeños de uno de ellos, poniendo el foco en la importancia de la familia para el catolicismo.
Esta elección no fue casual. Este año se conmemora el décimo aniversario de Amoris Laetitia, un documento realizado por el papa Francisco centrado en el amor en la familia. Se trata de una exhortación apostólica -un texto oficial de la Iglesia- que reflexiona sobre la vida en la intimidad del hogar e invita a cuidar los vínculos, la convivencia y el compromiso entre los cónyuges.
El mensaje, actualizado ahora por el actual papa, León XIV, insiste en “vivir la belleza del vínculo matrimonial” a pesar de las dificultades. En ese contexto, el Lavatorio de Pies cobra un nuevo significado. No solo como gesto litúrgico, sino como imagen de cuidado mutuo dentro del matrimonio y la familia. Tras la celebración, la jornada continuó con la procesión hasta el Santísimo Monumento.
La ceremonia volvió a situar a la Catedral como epicentro espiritual de la ciudad en una jornada clave del calendario litúrgico. Hoy, Viernes Santo, continúan las ceremonias con los Oficios y la procesión del Santo Enterro y mañana a las 21,00 horas con la Vigilia Pascual.
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