El cemento gana terreno en el Jardín del Posío: de jardín botánico de referencia a simple parque genérico
CONTINÚAN LAS OBRAS
El cemento gana al verde en la polémica remodelación del Concello de Ourense en el Jardín del Posío
Ya no hay vuelta atrás, el Jardín del Posío, que hasta hace meses era la gran referencia verde de la ciudad, pasará a tener un aspecto donde el cemento se impondrá a la vegetación, mientras que la obra todavía continúa. Un nuevo paso para atrás gracias a la gestión del Concello, que está llevando a cabo esta polémica remodelación, del rechazode la ciudadanía, que cada vez vive más en una ciudad menos sostenible y más gris.
Los hasta 3 millones de euros invertidos por el gobierno municipal sirvieron para dilapidar y confirmar la muerte del histórico jardín Botánico de Ourense, cuyos orígenes se remontan a hace ya cerca de 200 años, concretamente al año 1846. Este hecho supone además la trágica pérdida de un refugio climático clave para la ciudad en el contexto de las abrasadoras olas de calor de verano. Con su nueva estructura hormigonada no hará más que conseguir el efecto contrario y subir todavía más la temperatura.
Desde agrupaciones ecologistas y colectivos como Amigas das Árbores, la indignación es máxima ante lo que consideran un atentado directo contra el patrimonio natural y cultural. Xosé Santos, portavoz de la organización, lamentó la transformación radical del que era el único espacio de estas características en la ciudad y todo un emblema para la misma, diseñado en su origen por catedráticos de lo que ahora es instituto Otero Pedrayo. “Convertiron un xardín histórico dun valor incalculable nun parque como outro calquera, duro, con moito formigón e coa perda de todo o que era a biodiversidade da zona verde”.
Una situación que, según el portavoz, atenta contra “o patrimonio vivo que ten a cidade e non cumpre nada do que aconsella nin a Organización Mundial da Saúde, nin a Unión Europea”.
Lejos de aplicar los criterios de restauración, protección y conservación que son habituales en cualquier ciudad europea, la intervención ha optado por un modelo que prioriza la hostelería frente a la botánica. El antiguo paseo central y las zonas de bosque han desaparecido para dejar paso a explanadas pensadas para la instalación de terrazas, dirigidas a una “macro cafetería”.
El proceso de remodelación ha estado marcado, además, por una negligencia letal para la flora del recinto. El uso indiscriminado de maquinaria pesada sobre los parterres y la falta de riego han sentenciado a especies irreemplazables. Ejemplares botánicos únicos, la histórica colección de rosas y el emblemático paseo de las palmeras se han dejado morir: “Matouse o Xardín”, sentenció Santos.
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