Un cibercrimen sin edad: 4 denuncias por sextorsión a menores este 2026

PELIGRO EN LA RED

La Guardia Civil insiste en la importancia de que las víctimas de delitos informáticos reporten los hechos a las autoridades. Hoy en día los chantajes con imágenes íntimas son cada vez más frecuentes y desde las autoridades resaltar la importancia de presentar una denuncia

Los menores víctimas de sextorisón son cada vez más habituales.
Los menores víctimas de sextorisón son cada vez más habituales. | La Región

La cibercriminalidad se ha convertido en una pandemia delictiva al ser muy difícil ponerle diques de contención. Para estar expuestos a ella basta únicamente con tener un dispositivo electrónico con acceso a internet, el cual es la puerta de entrada para unos delincuentes que no entienden ni de límites geográficos ni de edades. En Ourense, en lo que va de año se han interpuesto cuatro denuncias ante la Guardia Civil por sextorsión en las que las víctimas son menores de edad.

Este delito se resume en un chantaje con imágenes íntimas. La pesadilla comienza una vez la persona envía una fotografía de carácter sexual a alguien en quien confiaba o a un perfil falso. El receptor de estas imágenes amenaza con difundirlas entre familiares, amigos o compañeros de colegio si no le paga dinero o le envía más material.

Al principio les reclaman cantidades pequeñas -unos 200 o 300 euros- y una vez que las víctimas acceden van pidiendo cada vez más y más. Los delincuentes si por algo se caracterizan es por ser insaciables.

“Internet no entiende de distancias ni perdona la inocencia. Hoy en día, el peligro para nuestros hijos no acecha al cruzar la calle al salir de clase, sino al encender la pantalla en la supuesta seguridad de su propio dormitorio. Creemos que nuestros hijos están seguros porque están en casa; sin embargo, nunca antes habían estado tan expuestos sin salir de su habitación”, explica Antonio Vázquez, sargento primero del Equipo @, la unidad de la Guardia Civil encargada de combatir la cibercriminalidad.

Al respecto, señala que la pregunta ya no es si un menor está en internet, sino qué riesgos encuentra, cuánto tiempo pasa conectado y si realmente está protegido.

Además de la sextorsión, los jóvenes ourensanos también están sufriendo otras amenazas como el ciberbullying o la suplantación de identidad. La primera de ellas es lo que se ha conocido siempre como acoso escolar, el cual ahora ya no se queda entre las paredes del instituto y al horario de clases, ya que se expande a través de una pantalla.

Consejos para evitar ser víctima de ciberdelitos.
Consejos para evitar ser víctima de ciberdelitos. | La Región

Consiste en humillar, insultar, difundir rumores falsos o excluir a un compañero de clase de forma continua a través de grupos de WhatsApp, Instagram o TikTok, machacando a la víctima las 24 horas del día. “En una provincia como Ourense, con una alta dispersión de población y comunidades rurales pequeñas, el daño psicológico del ciberacoso puede amplificarse. En villas pequeñas o entornos rurales, el entorno social está muy cohesionado; si un menor sufre una campaña de humillación o exclusión en grupos de WhatsApp o Instagram, el aislamiento es total”, explica Antonio Vázquez. El joven siente que todo el mundo lo sabe, ya que en su entorno físico todos se conocen.

Otra forma de hacer daño a los menores es destruyendo su reputación mediante la suplantación de identidad. El delincuente crea un perfil falso en redes sociales utilizando el nombre, las fotos y los datos reales de otra persona e insulta a otros en su nombre o comete engaños.

Peligro de los videojuegos

Otro de los lugares donde los delincuentes se mueven como pez en el agua es en los videojuegos. Usan este espacio lúdico para ganarse la confianza de los menores -jugando con ellos o regalándoles monedas- y una vez que lo logran trasladan la conversación a aplicaciones privadas de mensajería para iniciar el chantaje.

“El proceso de captación en un videojuego es progresivo y muy sibilino. El delincuente finge ser otro menor: adopta su lenguaje, comparte sus mismos gustos y muestra empatía hacia sus problemas cotidianos. Las alertas para los padres son conductuales: si el menor se aísla repentinamente, reacciona con extrema ansiedad o esconde la pantalla cuando entra un adulto a la habitación, o si empieza a recibir regalos físicos o dinero digital sin justificación, hay que encender las alarmas”, señala el sargento primero del Equipo @.

Por el momento, en Ourense no se están produciendo delitos relacionados con videojuegos, pero pese a ello es clave no bajar la guardia en ningún momento.

Importancia de denunciar

Los ciberdelitos se manifiestan de formas muy diferentes, pero en todas ellas es fundamental poner los hechos en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ya que como siempre recalca Antonio Vázquez: “Lo que no se denuncia no existe”.

“En Ourense, como en el resto de España, existe una enorme bolsa oculta de casos no denunciados. Los principales motivos son vergüenza, miedo al castigo, dependencia emocional, miedo a perder el móvil, temor al juicio social. En este caso lo que tienen que tener claro los menores es que ellos no son los culpables, sino quienes están al otro lado cometiendo el delito.”, explica.

En este sentido, señala que cuando un menor da el paso de contarlo el poder del acosador “se desmorona al instante”. Los agentes cortan el canal de comunicación, securizan las cuentas y activan los protocolos de inmediato. “No están solos”, incide Vázquez.

No borrar nada

En cuanto a la forma de actuar, indica que si unos padres detectan que su hijo está siendo víctima en la red, el primer paso físico o digital es no borrar nada. “El impulso natural es borrar las amenazas o las fotos por vergüenza, pero esos mensajes son las evidencias digitales que necesitamos para detener al culpable”, asegura Vázquez.

Además, apunta a que hay que hacer capturas de pantalla, guardar los enlaces de los perfiles y no interactuar ni ceder a chantajes.

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