Condenado por torturar a sus animales domésticos a palos y con insecticidas

SUCEDIÓ EN RIÓS

Fue la hermana quien alertó a la protectora Pro Animales de Verín de la “afición sádica” del acusado por un caso de maltrato

José, en la sala de vistas del Penal 2.
José, en la sala de vistas del Penal 2. | La Región

José P.F., de 77 años, admitió hoy ante el Penal 2 de Ourense un historial de maltrato animal que la Guardia Civil llegó a calificar en sus informes como una “afición sádica”. Sin necesidad de que se celebrase la vista oral, el septuagenario reconoció ser el autor de las torturas sufridas por sus mascotas en su domicilio de Castrelo de Abaixo, en el concello de Riós, y aceptó una condena de ocho meses de prisión y dos años de inhabilitación para la tenencia de cualquier animal.

El septuagenario, que actualmente reside en un centro geriátrico, reconoció íntegramente los hechos descritos en el escrito de acusación para evitar la celebración del juicio. Esta decisión evitó que se reprodujeran en la sala los vídeos de cómo fueron hallados los animales y eximió de declarar a su hermana, quien convivía con él cuando sucedieron los hechos y cuya alerta inicial fue clave para detener el maltrato aunque ayer prefería no tener que ratificar su testimonio ante la sala.

El atestado policial recogió que el acusado tenía una “afición sádica” consistente en maltratar a los animales de la casa , llegando a manifestar la denunciante durante la instrucción que su hermano “disfrutaba haciéndoles daño y viéndolos sufrir”.

Los informes incorporados a la causa describían una conducta activa y cruel. Según la investigación de la Guardia Civil y las acusaciones, el hombre golpeaba y pateaba a sus mascotas “de manera frecuente” y “completamente injustificada”. El atestado policial recogió que el acusado tenía una “afición sádica” consistente en maltratar a los animales de la casa , llegando a manifestar la denunciante durante la instrucción que su hermano “disfrutaba haciéndoles daño y viéndolos sufrir”. Entre las prácticas reconocidas, se detalló que a los gatos los pisaba y golpeaba con palos, llegando a sacarle un ojo a uno de ellos debido a la violencia de los impactos.

Especialmente cruel fue el trato dispensado al perro de la vivienda: lo rociaba con insecticida para moscas directamente en los ojos y que utilizaba un palo con una punta en el extremo para pincharle en el hocico hasta hacerlo sangrar. Respecto a las gallinas, el relato de hechos probados indica que les arrancaba las plumas tirando de las alas y les retorcía el pescuezo para provocarles sufrimiento antes de morir.

Pruebas inequívocas

La investigación se sustentó en pruebas gráficas contundentes. Dado que el acusado se cuidaba de no agredir a los animales cuando su hermana estaba presente , fue necesario aportar nueve vídeos grabados en el entorno doméstico que documentaban el maltrato. En dichas grabaciones, que la Guardia Civil analizó minuciosamente, se observaba a un gato con heridas sangrantes en la cabeza, a otro animal ya muerto en el suelo y al perro revolcándose de dolor tras ser rociado con sustancias tóxicas.

El caso estalló el 28 de julio de 2022. La hermana del acusado, incapaz de detener la situación y describiendo la convivencia como “imposible” debido a la agresividad de su familiar, contactó con la asociación Pro Animales de Verín. Fue el responsable de esta protectora quien dio aviso inmediato al puesto de la Guardia Civil de Riós.

Cuando los agentes se personaron en la vivienda de Castrelo de Abaixo ese mismo día, confirmaron la veracidad de la denuncia: encontraron a una gata de color gris a la que le faltaba el ojo derecho y al perro atado con una correa en una caseta minúscula, con los ojos visiblemente irritados y heridas en el hocico.

La acusación popular, ejercida por la protectora Pro Animales de Verín, solicitaba inicialmente penas que alcanzaban los dos años de prisión, pero finalmente se adhirió al acuerdo de conformidad. La sentencia incluye también la obligación del condenado de abonar la responsabilidad civil.

José deberá pagar 409,17 euros a la asociación protectora por los gastos veterinarios que generó la atención de urgencia, el tratamiento con colirios y la desparasitación de los animales incautados aquel verano. La jueza autorizó el pago fraccionado de esta indemnización en cuotas de 35 euros mensuales.

La pena de prisión queda en suspenso por un periodo de dos años, condicionada a que el acusado no vuelva a delinquir. Los animales supervivientes (cuatro gatos, el perro y una gallina) fueron entregados en su momento a la Diputación de Ourense y a la protectora verinense para su recuperación y cuidado.

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