Un elevado “peaje” eléctrico en la Alameda de Ourense

SUBESTACIÓN DEL BARBAÑA

La modernización del transformador de la Alameda, con dos años de ejecución y sin fecha exacta de finalización, aumenta el colapso en un concurrido tramo urbano con la complicidad del Concello

La confluencia de Tras Alameda con Doctor Fleming y Parada Justel, ocupado por el campamento de la obra de la compañía Naturgy, y una grúa, al fondo, ocupando otra media calle.
La confluencia de Tras Alameda con Doctor Fleming y Parada Justel, ocupado por el campamento de la obra de la compañía Naturgy, y una grúa, al fondo, ocupando otra media calle. | Lucía Otero

Hay obras que, por su envergadura y dilatación en el tiempo, terminan integrándose a la fuerza en el paisaje urbano. La subestación eléctrica del Barbaña, situada en el subsuelo del entorno de la Alameda, es hoy el mejor ejemplo de esta anomalía en Ourense. Lo que sobre el papel se diseñó como una intervención técnica para modernizar un nodo crítico, se ha convertido en un campamento industrial permanente que mantiene ocupada parte de una arteria vial ante la incomprensible permisividad del Concello, en un claro contraste con las urgencias energéticas de la ciudad.

El proyecto, impulsado por UFD (filial de distribución de Naturgy), parte de una necesidad innegable. El objetivo es cambiar la vieja instalación convencional por un sistema mucho más avanzado, que utiliza un gas especial (SF6) como aislante protector. Esta mejora técnica permite encerrar de forma hermética toda la maquinaria de alta tensión, lo que aumenta la seguridad frente a los apagones y, teóricamente, reduce de forma drástica el espacio necesario.

A principios de 2025 (en enero), la compañía iniciaba los trabajos asegurando que el proyecto ayudaría a “mejorar la fiabilidad y eficiencia del suministro eléctrico”. UFD iba un paso más allá, garantizando que la obra no solo elevaría la calidad del servicio, sino que “permitiría aumentar la capacidad de respuesta ante posibles situaciones de emergencia”, enmarcando la intervención como un pilar “fundamental para impulsar el desarrollo económico y social”.

Sin embargo, mientras se instala una tecnología diseñada para ser invisible y compacta, el despliegue exterior mantiene inutilizadas las aceras y vallas perimetrales desde hace casi dos años. La principal sombra que planea sobre esta intervención es la dilatación de los tiempos y la flagrante dejación de funciones del gobierno municipal, que ha renunciado a fiscalizar el uso de su propia calle. Acudiendo a la documentación oficial, la resolución de la Dirección General de Planificación Energética de la Xunta de junio de 2023 establecía un plazo de 12 meses como límite para iniciar la ejecución de las instalaciones una vez autorizadas.

“Una obra compleja”

Naturgy, que eleva la inversión a 3,2 millones, apela a que se trata de “una obra compleja” y defiende que los trabajos físicos estaban programados desde un inicio para durar al menos dos años. Bajo esta premisa, la empresa no prevé concluir la intervención hasta finales de este 2026, sin dar fechas claras. Niegan haberse encontrado problemas y aseguran estar solucionando todo “en tiempo y forma”, insistiendo en que la obra concluirá “antes de que acabe el año”.

En todo caso, no se observa en el emplazamiento ningún indicio de que ese final esté próximo. Ni los trabajadores han empezado a retirar las barreras que se comen la calzada, ni hay signos de desmantelar la infraestructura exterior. Una congestión que se perpetúa con la connivencia del Concello, instalado en el silencio institucional, incapaz de exigir responsabilidades y desentendiéndose del calvario diario que sufren sus ciudadanos.

El “scalextric” que asfixia a peatones y conductores

La demora en la finalización de la subestación tiene un efecto dominó sobre la movilidad. Pese a que la calle ya soporta la carga de esta instalación temporal, la confluencia entre Doctor Fleming y la calle Parada Justel se ha visto sometida a un estrangulamiento añadido con el incomprensible beneplácito municipal.

Tras el verano de 2025, el Concello autorizó la instalación de una gran grúa en el número 4 de esta misma vía, destinada a la rehabilitación de un inmueble de cinco plantas para apartamentos turísticos. La coincidencia de ambas intervenciones ha convertido la zona en un peligroso embudo logístico, multiplicando la inseguridad de peatones y conductores.

El malestar vecinal se agudiza al comprobar la permisividad del gobierno local. La maquinaria podría haberse ubicado en un solar disponible en el patio de manzana interior, evitando asfixiar más la vía pública, pero el Concello prefirió mirar hacia otro lado.

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