Entrar y salir de Ourense por carretera, una carrera de obstáculos
AG-53 Y A-52
La provincia de Ourense está cercada por obras y cortes que castigan las diferentes conexiones con Vigo, Santiago y la Meseta
El mapa de carreteras parece ya un auténtico parte de guerra. Ourense está rodeada por una trinchera de conos, desvíos y asfalto levantado que convierte cualquier viaje en una prueba interminable de paciencia. Vigo, Santiago o la Meseta. Ninguna dirección ofrece ya una escapatoria limpia. Entrar cuesta y salir también. La provincia permanece atrapada en unas infraestructuras que deberían comunicarla y han terminado por establecer muros en las comunicación.
Barbartiño
Por el norte, la AG-53 tiene amputado su paso por Punxín. Las obras del puente sobre el Barbantiño mantienen cortados todos los carriles entre los kilómetros 80,9 y 82,1 en sentido Ourense. La incidencia aparece en la DGT desde el 13 de julio.
Han pasado más de dos meses y el desvío continúa allí, enquistado como una anomalía que las administraciones han acabado convirtiendo en paisaje cotidiano.
Vigo
La conexión con Vigo tampoco da respiro. En Cenlle, el carril derecho permanece cerrado entre los kilómetros 247 y 249 en dirección a las Rías Baixas desde el 2 de septiembre. En Melón, el corte se arrastra desde el 19 de junio y ocupa el carril izquierdo entre los puntos 266 y 264 hacia Benavente. Tres meses después, lo que era provisional ya se ha integrado en lo cotidiano.
El castigo en la A-52 continúa incluso fuera de la provincia. En Ponteareas, otro cierre inutiliza el carril derecho entre los kilómetros 296 y 294 para quienes circulan hacia Ourense. El resultado es un corredor sembrado de embudos en ambos sentidos, una carrera de obstáculos donde cada tramo despejado parece la antesala del siguiente obstáculo.
Meseta
La entrada desde la Meseta completa el cerco. En Padornelo, el cierre de un túnel y las restricciones a lo largo de 16 kilómetros arrojan a los conductores a la vieja carretera nacional. La autovía que debía acercar Ourense al resto de España devuelve a los forasteros décadas atrás.
En su conjunto, las incidencias son la demostración de un abandono convertido en rutina, más allá de problemas aislados o molestias inevitables. Obras que no terminan, reparaciones que no reparan y cortes contínuos que afectan a unos conductores agotada. Ourense no está comunicada, está sitiada. Y cada icono del mapa de la DGT señala una nueva brecha en el muro.
Radiografía
Parches continuos: La A-52 exhibe kilómetros de asfalto cosido a parches, manchas negras que se superponen sobre la calzada. Las reparaciones puntuales se suceden sin abordar el deterioro de fondo y convierten la vía en un mosaico de remiendos, irregularidades y obras que nunca parecen terminar del todo.
Solo un carril: Numerosos tramos han quedado reducidos a un solo carril. Conos, señales y desvíos estrechan la circulación durante kilómetros, obligan a levantar el pie constantemente y multiplican las retenciones. La principal arteria de la provincia funciona así a medio gas y sin previsión de una normalidad futura.
Mantenimiento: Las labores de mantenimiento se suceden sin ofrecer una solución. Cada nueva actuación trae consigo maquinaria, limitaciones de velocidad y nuevas retenciones. Eso sí, los problemas no se solucionan. La vía encadena así intervenciones ineficaces que alteran el tráfico y dejan intacto el deterioro del firme.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
40º EDICIÓN
Ourense se sube a la bici un año más
INVERSIÓN EXTRANJERA
Los Cid Souto, la familia que revoluciona el sector turístico de Ourense