Espazo Lusquiños de Ourense, tres años después de su cierre “hasta nuevo aviso”

CULTURA Y OCIO

El Espazo Lusquiños da Mocidade de Ourense suma tres años cerrado ante una aparente falta de voluntad política por recuperar este centro cultural y de ocio, único en la ciudad

El Espazo Lusquiños lleva cerrado desde enero de 2023 sin que exista una fecha definida para su apertura.
El Espazo Lusquiños lleva cerrado desde enero de 2023 sin que exista una fecha definida para su apertura. | José Paz

El abandono es el paso previo y definitivo hacia el olvido. Unas puertas cerradas pueden tener la misma fuerza de un gancho al abdomen. En Ourense, una generación completa sufrió el golpe directo, e invisible, de una fuerza encargada de bajar pulgares y condenar cuando se trata de otorgarle vida a lo útil. El 29 de agosto de 2022 la página de Facebook, con 1718 seguidores, del Espazo Lusquiños da Mocidade de Ourense hacía su última publicación sobre las actividades para el mes de septiembre. Desde ese momento faltarían apenas cuatro meses para que el Lusquiños comenzara a acumular indiscrimindamente polvo en su interior.

Un foco de cultura

Inaugurado en 2015 el Espazo Lusquiños se convertía “en un punto de creación musical e artística, un espazo motivador e dinamizador para a mocidade”, como anunciaba en redes sociales. Mesas de billar, biblioteca, futbolín, además de instalaciones idóneas para que bandas locales debutaran en el panorama musical, hacían del Lusquiños un centro donde la juventud más inquieta culturalmente pudiera respirar el aire gratificante de la creación.

“Era un pilar clave para los artistas de aquí, un lugar en el que te dan todas esas herramientas que necesitas para crear y expresarte. De hecho conozco a un par de personas quienes afirman ser lo que son ahora gracias al Lusquiños”

María García, estudiante de Medicina, visitaba con frecuencia el espacio. “Viajaba dos veces al mes hacia A Coruña y, de camino a la estación, pasaba por delante allí. Veía gente esperando para tocar y, pues, me entró la curiosidad y estuve yendo bastante pues desde pequeña estuve muy interesada por la música”.

Luis Seguin, vocalista del grupo Emelate, detalla sobre el Lusquiños: “Era un pilar clave para los artistas de aquí, un lugar en el que te dan todas esas herramientas que necesitas para crear y expresarte. De hecho conozco a un par de personas quienes afirman ser lo que son ahora gracias al Lusquiños”. Xan Eiró, miembro de la banda Fire Plug recuerda: “Era o único lugar no que se podía ensaiar de maneira gratuita. Tamén había un pequeno estudio de grabación. De feito, agora están sacando cancións bandas que empezaron alí”.

“Pasaba alí bastante tempo. Eu tiña un montón de inquietudes musicais. Alí aprendín de todo. Entre a o xente, había como unha conexión real, como unha especie de grupo entre as diferentes bandas que ensaiabamos alí. Todos os amigos que eu teño de Ourense, son por ese espazo ou por cousas que xerou”, destaca Ash Díz quien frecuentaba el espacio con su banda Kicking Roses.

“El Lusquiños era un foco de cultura donde explorar tus intereses” apunta María sobre la diversidad de ofertas de este espacio multifuncional donde tenían cabida de igual forma la tranquilidad espiritual del yoga o hasta la explosividad de un deporte como el boxeo.

La tecnología ganaba terreno en las salas del Lusquiños por disponer de simuladores, gafas 3D y consolas para videojuegos

Ata Novo Aviso

En 2020 el confinamiento generado por la pandemia de Covid-19 hizo que el Espazo Lusquiños inevitablemente suspendiera actividades. El 1 de junio de 2022, bajo la gestión de la entonces concejala de Xuventude, Flora Moure el local fue reabierto y con ello la vuelta gradual de la normalidad bulliciosa que colmaba el inmueble. Para mayor atractivo la tecnología ganaba terreno en las salas del Lusquiños por disponer de simuladores, gafas 3D y consolas para videojuegos. Pero el éxito de un sitio donde de manera vertiginosa se acumulaban pasiones e intereses y el entusiasmo creativo tenía una plataforma de lanzamiento para despegar hacia las nubes de la ambición tuvo un choque estrepitoso contra el asfalto de las malas voluntades.

El 23 de agosto en la página de Facebook del centro daba a conocer la cartelera de actividades para el venidero septiembre. Siete días más tarde, los likes y las veces compartidas a las publicaciones parecieron congelarse ante un designio inescrupuloso que terminaría por cortar como tijera de moiras, la provechosa vida del Espazo Lusquiños. Primero vaciaron el local, llevándose los órganos de este cuerpo urbano, sentenciándolo a una existencia vegetativa, pero el corazón del Lusquiños quedaba afuera latiendo a la intemperie.

El 21 de enero de 2023 un cartel anunciaba: “Este espazo permanecerá pechado ata novo aviso…” el alcalde Gonzalo Pérez Jácome decidió cerrarlo de nuevo con el objetivo de “reformularlo” y convertirlo en un proyecto “superinnovador”.

“Ensayábamos allí regularmente. Cuando cerró estuvimos a punto de disolver la banda porque no teníamos ningún local para ensayar. Muchas bandas amigas recurrieron a locales alquilados”, asegura Iago Freigedo. Xan Eiró y su grupo fueron otros de los directamente afectados “dende o momento no que o pecharon soupemos que non o volveríamos ver aberto. Despois cada un tivo que buscarse a vida por onde puido”.

Diez mil firmas fueron las conseguidas en total

Freelusquiños

Brazos cruzados no fue precisamente la respuesta ante el cierre del Lusquiños. Algunos como Ash Díz trataron de manifestar su inconformidad por vías oficiales “intentei un par de veces ter audiencias coa alcaldía, que supostamente é un dereito. Non se me concederon. De verdade, é pura impotencia”.

Los jóvenes María, Xoan, Luis, León y Diego en la entrada del Lusquiños.
Los jóvenes María, Xoan, Luis, León y Diego en la entrada del Lusquiños. | José Paz

Ash, Luis Seguin y otros formaron parte del movimiento llamado FreeLusquiños para reabrir el espacio. “Salimos a la calle a por firmas, hicimos conciertos. Sentíamos que podíamos cambiar el mundo. Incluso fuimos una noche por la zona de los vinos a recoger firmas, aunque digamos que no salió muy bien…” recuerda Luis. Diez mil firmas fueron las conseguidas en total. “Aunque lo que bien empieza mal acaba, la gente se dividió en dos bandos” apunta Seguin de este movimiento que terminó fragmentándose y con ello toda posibilidad de lograr que la feliz estridencia de bandas juveniles regresara al Lusquiños.

Vincent Abanoni, integrante de Syntomía, señala acerca de ello: “No existen sitios para ensayar. Los pocos que hay son bastante inaccesibles económicamente”.

Hoy el Lusquiños con paredes desconchadas y grafiteadas, en un letargo de polvo, todavía espera el nuevo aviso de apertura.

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