El esqueleto de Quintela será un bosque autóctono

DEMOLICIÓN COMBINADA

El proyecto en Quintela prevé una demolición del inmueble casi pieza a pieza durante seis meses de trabajos

El actual mamotreto en la zona termal, completamente abandonado.
El actual mamotreto en la zona termal, completamente abandonado. | Miguel Ángel

El esqueleto de hormigón que domina el acceso a Ourense por Eirasvedras tiene, por fin, una hoja de ruta técnica para su desaparición. El Concello de Ourense ha sacado a concurso el proyecto de derribo del inacabado Centro de Recursos Ambientales de Galicia -conocido originariamente como el Centro de Interpretación dos Parques Naturais- con un presupuesto base de licitación de 635.842,03 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución exacto de seis meses. La cuenta atrás es crítica: la administración local debe completar la demolición y la posterior renaturalización de la parcela antes del 31 de mayo de 2027 para no perder la subvención de 650.000 euros concedida por el Ministerio para la Transición Ecológica.

El documento técnico, redactado por el arquitecto Manuel Vidal García, detalla que la intervención no será una voladura rápida, sino un trabajo minucioso de “deconstrucción”. Se empleará un sistema de demolición combinada, actuando estrictamente de arriba hacia abajo y en orden inverso al de su construcción. Las labores comenzarán por el desmontaje de la cubierta y sus elementos singulares.

El texto prohíbe de forma explícita el derribo “por descalce” o “por vuelco”, una técnica que consistiría en destruir los soportes de la planta baja para provocar el colapso instantáneo de la estructura, debido a su altísima peligrosidad e imprevisibilidad.

Modus operandi

Se procederá a aligerar el peso de las plantas de forma simétrica para evitar descompensaciones. Una vez preparadas las zonas altas, maquinaria pesada equipada con pinzas demoledoras, cizallas y martillos hidráulicos irá triturando paulatinamente los forjados, muros y pilares de las dos plantas sobre rasante y el semisótano.

Esta actuación dinamita definitivamente la intención del actual gobierno local de reconvertir la parcela en un gran aparcamiento para el área termal. Las bases de la ayuda estatal y el propio proyecto técnico exigen la recuperación ecológica del entorno, a la que se destinan más de 66.000 euros del presupuesto total. Las máquinas deberán descompactar el suelo oprimido durante años por las cimentaciones y aportar nueva tierra vegetal.

A continuación, se plantará un bosque de especies autóctonas, especificando el uso de carballos, amieiros, salgueiros, fresnos y abedules. La urbanización será mínima, limitándose a sendas de tierra y mobiliario de madera. La actual construcción a demoler ocupa una superficie de 3.026 metros cuadrados, si bien la finca donde se procederá a ejecutar el bosque asciende a 26.339 metros cuadrados.

Un naufragio institucional de 3,5 millones de euros

Se pondrá así fin a un naufragio institucional que ha costado a las arcas públicas cerca de 3,5 millones. Concebido en los años previos a la burbuja inmobiliaria como un edificio de vanguardia que costaría 10 millones de euros, el proyecto acumuló un gasto de 230.000 euros en expropiaciones de urgencia y devoró más de 2,1 millones de fondos europeos en levantar su estructura.

Pese a que en octubre de 2010 se escenificó la colocación de la primera piedra con representantes de todas las administraciones, la declaración de la parcela como zona inundable por parte de la Confederación Hidrográfica y la falta de acuerdo político para prorrogar la financiación paralizaron las máquinas a finales de 2011.

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