Funergal: las tendencias marcan hasta el momento de la despedida
EXPOURENSE
La apertura de puertas de la feria Funergal muestra un interés por sepelios más ecológicos, los recuerdos con cenizas del difunto, y el reciclaje de restos de incineraciones
Las tendencias nos rodean, y es común decir que, pese a las personalidades fuertes, no podemos escapar de ellas. La feria Funergal es uno de los ejemplos de que las modas nos siguen hasta el final, pues incluso en el momento de la despedida hay modas, elecciones, tendencias y líneas rompedoras respecto al sepelio tradicional.
Hay un espacio muy delicado a nivel de creatividad para que nunca se cree nada ofensivo que pueda sentar mal"
“Ocurre no solo a nivel generacional, sino también de zona geográfica”, comenta Carolina Chao, “tienes una generación que busca algo más ecológico, algo para la integración a nivel medioambiental, como plantar al difunto en mi jardín o tirarlo al mar, conservando una parte de las cenizas”. La alicantina encarna la quinta generación de su familia dedicada al sector, y asegura que “hay un espacio muy delicado a nivel de creatividad para que nunca se cree nada ofensivo que pueda sentar mal”.
Dentro de ese delicado espacio creativo, también la tecnología ha entrado a modificar estos ritos. El argentino David Perrone presenta un ejemplo de aplicación de la Inteligencia Artificial en estos momentos, que incluye que “una inteligencia artificial se fije cuál es el parentesco que hay de la persona que visita el homenaje con el fallecido, y le acerca un libro de ayuda específico para la situación por la que está pasando”.
Clientes grandes nuestros son Airbus, por ejemplo. Compra el titanio para las alas de los aviones, y muchas empresas europeas aprovechan el reciclaje de aluminio para hacer latas"
Segundas vidas
Las nuevas tendencias ecológicas nos hablan de ataúdes biodegradables -cuando no directamente de cartón-, tarjetas-regalo de condolencia para espaciar el depósito de flores durante todo un año, o el reciclaje de prótesis y restos metálicos en las incineraciones para darles una segunda vida. “Clientes grandes nuestros son Airbus, por ejemplo. Compra el titanio para las alas de los aviones, y muchas empresas europeas aprovechan el reciclaje de aluminio para hacer latas”, explica Jesús Martín, cuya empresa recoge estos restos en distintos crematorios y los recicla en una planta holandesa.
Al mismo tiempo, el incremento de personas extranjeras ha traído aquí sus costumbres funerarias. En palabras de Javier Almeida, “tenemos que adaptarnos mucho, porque no es lo mismo velarlo en un tanatorio que en un domicilio, donde la gente canta, baila, toma, come…”
Este ecuatoriano también advierte del coste de repatriación, que puede llegar a suponer 10.000 euros a las familias, por lo que lo incluyen en los seguros de deceso.
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