Infografía | Conso II tendrá la potencia de dos reactores nucleares

Iberdrola inicia los trámites ambientales para crear en Ourense la gran reserva energética del país

Imagen del embalse de Bao
Imagen del embalse de Bao

La provincia de Ourense se prepara para albergar uno de los megaproyectos de ingeniería más ambiciosos de la historia reciente de Europa. El proyecto Conso II, impulsado por Iberdrola en los municipios de Vilariño de Conso y Viana do Bolo, transformará la parte oriental de Ourense en el gran almacén energético de España, al unir mediante conductos el embalse del río Cenza con el embalse de O Bao, constituyendo una enorme central hidroeléctrica de bombeo, aprovechando la capacidad de almacenamiento del agua, al ser la única energía renovable que se puede guardar. Esta misma semana, el proyecto iniciaba la tramitación ambiental a nivel estatal.

Con una inversión global estimada en más de 1.500 millones de euros, esta “gigabatería” subterránea aportará 1.800 megavatios (MW) al sistema eléctrico nacional, una capacidad cercana a la de dos reactores nucleares comerciales, teniendo en cuenta que los de Almaraz, Cofrentes o Vandellós apenas superan los 1.000 MW. No obstante, Iberdrola supedita la decisión firme de inversión a dos condiciones clave: la puesta en marcha del sistema de pagos por capacidad que tramita Transición Ecológica y la ampliación de la concesión hidroeléctrica para amortizar la inversión.

Así es la megacentral
Así es la megacentral | La Región

Un desafío subterráneo

El corazón de este megaproyecto no estará a la vista, sino que se ubicará a 500 metros bajo la superficie de la montaña. Allí se excavará una caverna que alojará seis grupos reversibles (turbina-bomba) tipo Francis (turbomáquina motora a reacción y de flujo mixto), cada uno con una potencia de 300 MW. Para acceder a esta colosal instalación, los ingenieros deberán perforar un túnel principal para tráfico rodado de 1.800 metros de longitud, además de una galería de evacuación y ventilación de 1.500 metros.

La gran ventaja del proyecto es que no requerirá la construcción de nuevas presas, sino que aprovechará la energía generada en Cenza y O Bao, que se almacenará, sumando y retroalimentando energía en una reserva para emplear en los momentos de más demanda. El sistema aprovechará el desnivel de casi 700 metros entre los dos embalses, el de Cenza, de 40 hectómetros cúbicos, y el inferior de Bao, de 235 hectómetros cúbicos. Para unir ambas masas de agua, el anteproyecto contempla un doble circuito hidráulico subterráneo. El agua viajará primero a través de un túnel de más de 3,2 kilómetros de largo. A continuación, se precipitará en caída libre por una conducción metálica de 5,40 metros de diámetro y 2,3 kilómetros.

Tras pasar por las turbinas, el agua será devuelta al embalse de Bao a través de una galería de 1,5 kilómetros. En total, un laberinto de conductos que supera los 6 kilómetros de longitud perforados en pura roca. La verdadera revolución tecnológica de Conso II es su capacidad reversible. En momentos de alta producción de energías renovables -como picos de viento o de sol- y baja demanda general, la central utilizará ese excedente eléctrico, que de otro modo se desperdiciaría, para bombear agua desde Bao hasta Cenza. Este proceso se realizará a un ritmo de 42 metros cúbicos por segundo en cada uno de sus seis grupos.

¿Cómo sacar tanta energía?

Cuando el país necesite energía urgente, el ciclo se invertirá y en ese caso el agua caerá de nuevo hacia el embalse inferior para turbinar hasta 51 metros cúbicos por segundo por máquina, inyectando esos 1.800 MW a la red en minutos. Este sistema generará en torno a 4.000 gigavatios-hora anuales, dotando de estabilidad prácticamente inmediata a la red. Sin embargo, para que esta inyección sea viable económicamente, la eléctrica espera el mecanismo “antiapagones” del Gobierno que, pendiente de la Comisión Europea, repartirá ayudas a las compañías que garanticen electricidad adicional cuando sea preciso.

Sacar esta cantidad de energía a la superficie es otro desafío. Los generadores producirán la electricidad a 18 kV, que será elevada a 400 kV mediante seis transformadores ubicados en una caverna contigua. Desde allí, los cables aislados de alta tensión recorrerán el túnel de acceso y, en una maniobra de altísima complejidad técnica, cruzarán metidos en una zanja hormigonada por el fondo del propio embalse de Bao. Finalmente, la energía llegará a una subestación (SE Conso II 400 kV), para enlazar mediante 2,6 kilómetros de líneas aéreas con la red de transporte de Red Eléctrica.

Cerca de 3.000 puestos de trabajo durante el transcurso de la obra

Durante los más de seis años que está previsto que dure la obra, se crearán unos 3.000 puestos de trabajo directos e indirectos, que supondrán un desafío para los servicios e infraestructuras de los municipios de la comarca, que tendrán que estar preparados para acoger a centenares de operarios, teniendo en cuenta también la llegada de sus familias e incluso posiblemente de niños pequeños. La comarca de Viana se trata de una de las menos pobladas de Galicia, con poco más de 5.000 habitantes, por lo que esta llegada masiva de trabajadores supondría un impacto total para la demografía de la zona.

El proyecto encara ahora su fase de evaluación ambiental en el Ministerio para la Transición Ecológica, mientras que la Xunta ya ha autorizado una fase preliminar fundamental, la excavación de una galería de investigación con un acceso de 1.500 metros para analizar la calidad de la roca en el punto exacto donde irá la caverna.

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