RELEVO GENERACIONAL
Manuel Iglesias, del Bar Orellas: “Mucho fast food, cada vez menos enxebre”
RELEVO GENERACIONAL
El bar Orellas de la rúa da Paz es uno de esos locales de Ourense que ha conseguido mantener su esencia gracias al relevo generacional. En su tradicional ubicación frente al Teatro Principal, Manuel Iglesias Iglesias destaca su papel como continuador de una larga trayectoria familiar: “Mi abuelo y su hermano trabajaron juntos muchos años, y en el 83 se vinieron para este local. Ya estaba mi padre con ellos y yo nací en el núcleo de esta historia y esta experiencia. Me acabó gustando y me incliné a seguir con la tradición. Se logra con sentimiento, con valores y con amor.”
Esta tradición es también la marca de la casa, con un lacón con grelos y chorizo elaborado de manera completamente artesanal. El Orellas presume de ser una de las resistencias ante las nuevas tendencias que llegan al Casco Vello: “Se consume mucho fast food y cada vez hay menos comida enxebre. Se ha empezado a utilizar más el marketing que el valor de lo tradicional”.
El auge del turismo ha cambiado la fisonomía de la zona, donde los veteranos luchan por mantener su esencia ante un cambio drástico en los hábitos de consumo. El tapeo clásico cede terreno y el contraste numérico avala el pesimismo de los protagonistas. “De tapeo tradicional ya somos cinco bares contados”, advierte Jacobo Ovejero, tercera generación al frente de un bar homónimo en la céntrica Praza do Ferro.
La clientela también ha cambiado y las pandillas diarias dejan paso a un consumidor diferente y más esporádico. “La gente se ha vuelto muy sibarita”, constata José Manuel Diéguez, “Chato”, al frente del restaurante A Barbería. A esta transformación cultural se suma uno de los principales desafíos estructurales del sector, que el bar Orellas ha logrado esquivar, la falta de un heredero. El paulatino cierre por jubilación amenaza con desdibujar la identidad de las calles históricas ante la negativa de los jóvenes a continuar el legado de una profesión tan sacrificada. “Los clásicos van cerrando a medida que se jubilan, los jóvenes no quieren dedicarse a esto y lo entiendo”, resume José Manuel Diéguez, “Chato”, al frente del restaurante A Barbería.
La zona de los Vinos de Ourense ha sido, durante décadas, el epicentro de la vida social y gastronómica de la ciudad. Los datos de la Axencia de Turismo de Galicia reflejan que, a día de hoy, estas emblemáticas calles concentran 132 negocios de hostelería. Sin embargo, solo un puñado corresponde a los bares “de toda la vida”.
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