NOMENCLÁTOR 2026
El mapa de la provincia se actualiza con 430 topónimos renovados
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La geografía ourensana ha registrado un lavado de cara. Un total de 430 topónimos de la provincia se han modificado con la actualización del Nomenclátor de Galicia (la última era de 2003), aprobada por la Xunta. Los cambios no son fortuitos, todos ellos tienen un porqué, minuciosamente estudiado por los especialistas en toponimia que conforman el Seminario de Onomástica de la Real Academia Galega (RAG).
Las novedades más significativas y sonadas son las de los concellos de Riós y Castro Caldelas. Estas localidades incorporan a su nombre el artículo y una preposición, pasando a denominarse: O Riós y O Castro de Caldelas. Estos cambios se dan para ajustarse a la toponimia gallega, respetando la documentación histórica y el habla local. En el caso de O Castro de Caldelas la documentación histórica investigada recoge desde el siglo XV esta forma. Además, en el Catastro de Ensenada (1752) el topónimo aparece castellanizado como “El Castro de Caldelas”.
Más allá de los concellos, un total de 43 parroquias ourensanas también experimentan cambios. En este caso, se diferencian entre modificaciones en su nombre, en la advocación de su santo o en ambas. Lobás, por ejemplo, (perteneciente al concello de O Carballiño) pasa de honrar a Santa Ouxea a Santa Uxía. En O Castro de Caldelas, Trabazos, que honró hasta hora a Santa Olaia, pasa a ser Santa Eulalia de Trabazos. Mientras en Cartelle, As Seixadas pierde su artículo.
La revisión más exhaustiva se la llevan los pequeños núcleos de población. Exactamente 385 lugares de la provincia (es decir otros pequeños núcleos de población dentro de las propias parroquias) han visto corregido su nombre en el registro oficial. En este caso las modificaciones se deben principalmente a correcciones ortográficas para adaptar los topónimos a la normativa de la lengua gallega.
Otra de las novedades que aparecen recogidas en la nueva versión del Nomenclátor son lugares o parroquias conocidos por dos nombres distintos, normalmente uno más antiguo y otro más reciente, o de dos lugares distintos y muy próximos que se acabaron fusionando debido al crecimiento urbanístico.
En el caso de la provincia de Ourense hay cinco casos. En O Carballiño, en la parroquia de A Piteira hay un lugar que responde tanto al nombre de A Devesa como al de Souto da Vila. En Celanova, la parroquia de Ansemil cuenta con un lugar denominado indistintamente Os Muíños o A Saída. En O Irixo, la parroquia de O Campo registra un lugar al que los vecinos llaman O Irixo o A Ponte. Mientras en Parada de Sil, en la parroquia de A Hedrada pasa lo mismo con A Casa do Vento o A Venda. Finalmente en Vilar de Barrio, la parroquia de Arnuíde cuenta con un lugar al que se le llama tanto Penadiz como O Folón.
El documento no solo trae nombres nuevos, sino que también certifica borrados en el mapa. En Ourense se han eliminado oficialmente cuatro parroquias. Entre ellas destaca el caso de Veigas de Camba, en Vilariño de Conso, que desaparece de los registros tras haber quedado anegada bajo las aguas del embalse de As Portas. También se borran del mapa 24 lugares al no constituir núcleos de población tradicionales.
La actualización del Nomenclátor de Galicia supone la modificación de un total de 2.350 denominaciones en toda Galicia. Sin embargo, durante la revisión, realizada por el Seminario de Onomástica de la Real Academia Galega (RAG), se plantearon un total de 4.398 topónimos.
Los expertos se plantearon otros posibles cambios. Entre ellos estaban los nombres de otros tres concellos ourensanos. En el caso de Boborás y Cualedro se estudió la posibilidad de recuperar sus formas etimológicas: Aboborás y Coledro. Mientra, Manzaneda estuvo a punto de transformarse en Maceda de Trives, apelando a la historia. Con todo, aplicando criterios de tradición gráfica consolidada y atendiendo a las implicaciones sociales e identitarias que supondría este cambio de denominación, la decisión final fue mantener el topónimo existente.
Desde el Seminario de Onomástica resalta que este trabajo se trata de un estudio abierto e inacabado, apuntando que tienen constancia de un gran número de lugares en la provincia de Ourense que no figuran aún en el Nomenclátor y que, por tanto, están pendientes de estudio. En esta línea, explican que el objetivo es renovar los registros cada año, apoyándose también en las aportaciones de los ciudadanos.
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