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SAN JUAN
Tras una semana de noches tropicales, los ourensanos disfrutaron ayer de una velada a la luz de la hoguera. Aunque la fama se la lleve la costa, la noche de San Juan, la más corta del año y a la vez una de las más festivas, no pasó desapercibida en la provincia. Asociaciones, colectivos vecinales o grupos de amigos de todas las edades celebraron esta fiesta tradicional, la primera del verano, con todo lujo de detalles. Hubo fuego para alejar a los malos espíritus y sardinas, churrasco y vino para alegrar el paladar.
Como ya es tradición, los voluntarios de la asociación Amencer festejaron por todo lo alto sus “cacharelas de San Xoán”. Poco antes de las nueve de la noche, se reunieron en la zona ajardinada ubicada en las instalaciones del colegio Salesianos. En la cena con la que dieron la bienvenida a la época estival no faltaron las sardinas ni el churrasco. El salto de la hoguera puso el punto final a la fiesta.
Los vecinos de Seixalbo tampoco se perdieron la celebración en el parque de A Infesta, donde pudieron no faltó la comida típica de esta celebración, además de una queimada popular a medianoche. En otra punta de la ciudad, en As Curuxeiras, también pronunciaron el conjuro de la popular bebida espirituosa para mantener alejados todos los males. Todo ello amenizado por la música y la convivencia entre los vecinos de la zona e iluminado por el fuego de las hogueras.
Aunque finalmente no pudo ser en As Burgas, como se pretendía inicialmente, el Campo da Feira acogió una celebración que empezó ya a media tarde. Allí, próximos a la ribera del Miño, hubo música, espectáculos y comida hasta altas hora de la madrugada.
En Toén los vecinos cenaron juntos en el campo de la ermita de San Xoán, con queimada y actuación musical. Hoy a la una, habrá misa y procesión, seguida de una sesión vermú con los gaiteiros Somos nós. Los más fieles a la mágia de esta noche prepararon también sus ramos de hierbas de San Juan para proteger la casa durante el resto del año o para lavarse la cara al despertarse hoy.
Las celebraciones de San Juan tampoco faltaron en la provincia. En un supermercado de O Barco de Valdeorras se quedaron sin sardinas en una hora, tras vender más de 90 kilos. Allí iniciaron la fiesta con una andaina con la que abrir el apetito para la posterior pancetada en la plaza de Otero Pedrayo. Los vecinos de Vilar de Barrio también recorrieron su territorio con una visita guiada al yacimiento de O Castelo de San Xoán de Bara.
En Xinzo de Limia hubo cena popular organizada por los comerciantes de Prolimia. En Trasmirás tuvieron el pack completo: hoguera, cena, queimada y prepararon juntos el agua de las siete hierbas. En Ribadavia la fiesta se concentró en la praza de San Xoán, con música a cargo de los gaiteiros Castrodeallo. Allí, junto a una hoguera, se repartieron chorizos con pan y vino. Estos son solo algunos de los múltiples puntos de la provincia donde la noche más corta del año se vivió intensamente. La tradición marcó una velada con la que se da comienzo al verano.
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