Un ourensano alega fobia social para no cumplir una condena

"MIEDO INSUPERABLE"

El fiscal acusa al vecino de Ourense de desobediencia y la defensa plantea “miedo insuperable”

El juicio en la sección Penal (plaza 2) se celebró sin el inculpado.
El juicio en la sección Penal (plaza 2) se celebró sin el inculpado.

La sección Penal de Ourense (plaza 2) celebró la vista oral contra Francisco Javier R.P., para quien el fiscal solicitó un año de prisión por un delito de desobediencia grave. La acusación se fundamenta en la negativa del procesado a cumplir la pena de 42 días de trabajos en beneficio de la comunidad impuesta por el Juzgado de Instrucción 3 en agosto de 2022 por un delito contra la seguridad vial. Frente a los argumentos del Ministerio Público, la defensa sostiene que el incumplimiento no fue voluntario, sino consecuencia de un trastorno de ansiedad crónico y fobia social que le provoca un “miedo insuperable”.

El escrito de acusación detalla que el penado se presentó en el Servicio de Gestión de Penas y Medidas Alternativas, donde se le ofrecieron distintas vías para cumplir la condena, incluyendo la realización de un curso de reeducación vial. Sin embargo, el fiscal subraya que el acusado rechazó todas las opciones y no propuso alternativa alguna. La situación derivó en un apercebimiento legal en mayo de 2023, advirtiéndole de que podía incurrir en un delito de desobediencia. El hombre tampoco compareció a la citación definitiva del 29 de noviembre de 2023. Por ello, el Ministerio Fiscal solicita un año de cárcel, inhabilitación para el sufragio pasivo durante la condena y el pago de las costas procesales.

Durante el juicio, la defensa se centró en demostrar el cuadro clínico del acusado. El abogado argumentó que Francisco Javier sufre un trastorno ansioso y fóbico crónico que le impide integrarse en las actividades requeridas por el juzgado. Para respaldar esta versión, testificó como perito el doctor Manuel Cabaleiro, psiquiatra e hijo del histórico médico ourensano del mismo nombre. El especialista, que atendió al inculpado por última vez en septiembre de 2015, definió a Francisco Javier como “una persona con sus capacidades disminuidas”, explicando que padece episodios de pánico y distorsión de la realidad, desarrollando un miedo incontrolable ante cualquier actividad que implique interacción social. Según la defensa, esta barrera psicológica insalvable fue la causa de su incomparecencia y no una intención de desobedecer a la justicia.

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