Ourense, la ciudad de los mil conos y suelo intransitable
CAOS URBANO
Salir a la calle se convierte en una gymkana en la que es difícil transitar sin tropezar o incluso caerse
Lo raro ya en Ourense es salir a la calle y no toparse con una fila de conos o con un corte de carretera. La situación es absolutamente precaria y cada vez el suelo de la ciudad se rompe más, sucediéndose los baches, socavones y baldosas rotas tanto en las aceras como en el asfalto, lo que preocupa cada vez más a la ciudadanía y condiciona gravemente su movilidad, incrementándose las caídas en la calle.
Desde el enorme socavón que se formó en la rúa Pena Trevinca, hace ya un mes, los daños en las vías ourensanas no dan tregua, alcanzando un momento en el que ya es imposible transportarse por la ciudad sin tener que tomar un desvío.
Además de este largo corte, que afecta desde el cruce de Pena Trevinca con la con la rúa de A Granxa hasta el cruce con la rúa Serra de Queixa, también se prolonga otro muy incómodo: el de la avenida de Portugal, en el trayecto entre Ervedelo y Carriarico, que se prevé que esté activo al menos durante cien días más.
Durante las últimas semanas la proliferación de conos, vallas y cintas de obra por la ciudad es un no parar, tanto en zonas peatonales como de vehículos.
Un pequeño tramo de la rúa Río Arnoia, se encuentra cerrado por vallas tras la caída de sedimentos por las intensas lluvias de enero, mientras que en la zona de Castro de Oira también se registra otro corte por obras. Ayer mismo, nuevas filas de conos limitaron el tráfico en la avenida Alfonso Rodríguez Castelao, en sentido al centro de la ciudad, debido a baches en el firme.
Las baldosas no aguantan tampoco sin fisuras, y ya es complicado no meter el pie en una rota, convirtiéndose en un peligro para los viandantes. Muchas ya están cercadas por vallas, como en San Lázaro, o señalizadas por conos, como en la avenida de Marín, en la rúa Río Deva o en la intersección entre la rúa Emilia Pardo Bazán y la rúa San Francisco, donde la salida de acera estaba ocasionando incidentes de tráfico.
Los daños urbanos se extienden incluso a las marquesinas de autobús, con una con la cristalera rota en San Lázaro, una de las principales paradas de la ciudad.
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