Ourense iluminó el paso de la Virgen de Fátima

PROCESIÓN DE LAS ANTORCHAS

La procesión de Fátima vuelve a reunir a miles de ourensanos que cumplieron con una tradición que roza los 80 años, y ha pasado de una celebración en un templo en obras, a una de las devociones más seguidas de la ciudad.

Fieles de todas las edades portaron sus antorchas y velas encendidas en señal de promesa, agradecimiento y fe.
Fieles de todas las edades portaron sus antorchas y velas encendidas en señal de promesa, agradecimiento y fe. | OSCAR PINAL

La procesión de la Virgen de Fátima volvió a llenar las calles del barrio de O Couto en una de las devociones populares más seguidas de la ciudad. La talla, que se acerca a las ocho décadas de residencia, partía escoltada por una multitud que le marcaba el camino portando velas, indicándole la ruta a seguir a través de las luminarias.

Uno de los elementos visuales más destacados de la vigilia fue la caída de pétalos desde los balcones, tradición que ha ido decayendo, pero aún cuenta con algunas defensoras que quisieron cumplir al paso de la procesión. El segundo es la participación de los niños; que durante la novena ya organizan su propia eucaristía, y en la noche de de este miércoles se volvieron a dejar ver. Alguno emuló años anteriores vistiéndose de pastor, en recuerdo de Francisco, Jacinta y Lucía; los tres pastores portugueses que fueron testigos de las apariciones en Fátima.

A diferencia de otras solemnidades, esta es una procesión muy sonora; y junto al canto de los himnos, los fieles rezaron los misterios gloriosos del Santo Rosario, teniendo que detenerse en ocasiones para que la cabeza de la marcha no se alejara demasiado, y así ofrecer estampas como el cruce por el puente de Ervedelo, donde el paso de la comitiva permitió contemplar la talla rodeada de los delicados puntos de luz de las velas, símbolo de la devoción ourensana.

Al aire libre

La devoción a esta advocación mariana se remonta hasta el año 1949. La talla llegó a la ciudad hace casi ocho décadas y se instaló inicialmente en el actual colegio Santo Ángel: aunque antes de ser depositada definitivamente en el templo que se construía, moró en todas las parroquias de la ciudad, lo cual, según los religiosos ourensanos, contribuyó al crecimiento de la devoción por esta figura.

El santuario situado en la calle Ervedelo sigue siendo, a día de hoy, un ejemplo de templo sufragado por las donaciones particulares, constando feligreses que dieron joyas o materiales de construcción para su levantamiento. La figura clave fue el párroco José Álvarez González, quien impulsó la novena y la ofrenda floral de las madres, y cuyos restos descansan en el santuario que este miércoles fue el punto de partida de la marcha.

El trabajo del religioso queda plasmado cada año en la participación, que siempre es numerosa, y en la jornada de este miércoles volvió a quedar patente, respaldando las afirmaciones de la diócesis sobre el retorno a la fe de muchos ourensanos.

Bancos e intimidad

Frisando la medianoche, la talla hizo entrada en la catedral de Ourense para dar paso a una eucaristía solemne presidida por Leonardo Lemos, obispo de la diócesis. Fuentes consultadas aseguran que hay quien hace seguimiento de la procesión a través de los medios de comunicación para calcular la llegada de la Virgen, y así poder llegar a la catedral con tiempo para garantizarse un buen sitio.

El regreso a O Couto es la segunda parte de esta devoción, y se suele considerar un acto más íntimo para los habitantes del barrio, que nunca dejan sola a tan ilustre vecina.

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