Ourense, la lógica detrás del pico inflacionario: "Sobrevive quien aprende a sujetarse el cinturón"

IPC

La sumatoria de una serie de determinantes socioeconómicos y estructurales explican por qué Ourense presenta el mayor índice inflacionario de España.

Los ourensanos hablan sobre la inflación
Los ourensanos hablan sobre la inflación | La Región

Lo que a España la golpea con un mazo de madera, a Ourense con uno de hierro. La subida abrupta del Índice de Precios de Consumo (IPC) destapa en la población la lógica pregunta del “por qué nosotros”, incluso aventajando a Madrid en un punto porcentual en el escalafón inflacionario del país.

“No encontramos una alternativa para para salir de estas, es un quebradero de cabeza”, Celia Satorre

Celia Satorre
Celia Satorre | Xesús Fariñas

Esa preocupante excepción en el cuadrante negativo está asociada a complejos fenómenos sociológicos. El primer elemento a tener en cuenta es el omnipresente factor del envejecimiento poblacional, lo cual redunda en una dependencia de rentas pasivas (pensiones) y en un déficit de fuerza laboral considerable teniendo en cuenta el tamaño de la población mayor de 65 años.

“En las compras se nota la subida bestial de los precios, hay que hacer malabares", comenta Esther Fernández

Esther Fernández
Esther Fernández | Xesús Fariñas

Un segundo factor es la dispersión poblacional de la provincia; cuando en Vigo y A Coruña el ahorro anual en la compra asciende a 1,684 euros, en Ourense solo puede ahorrarse una máxima de 694 euros.

La lógica de esta desproporción radica en los costes logísticos de transportación de bienes cuyas cifras se han elevado a raíz de la guerra de Irán. Es comprensible que los proveedores pongan mucho más alta la vara de precios por lo que supone en materia de, no solo combustible, sino de mantenimiento de flotas y tiempos de conducción.

“Ahora, con lo mismo, compras la mitad de carne que antes; en una familia de tres se nota”, dice Daniel de Oliveira

Daniel de Oliveira
Daniel de Oliveira | Xesús Fariñas

A esta lista de hándicaps se suma otro factor como es la brecha digital en rural, que condiciona una reducción considerable de acceso al comercio electrónico masivo con las ventajas que ello comporta en materia de ahorro.

“Sobrevive quien aprende a sujetarse el cinturón, la clave es readaptarse”, dice Eva Rodríguez

Eva Rodríguez
Eva Rodríguez | Xesús Fariñas

El impacto de este abanico de fallas estructurales representa un disparo de grueso calibre en el cofre de la economía familiar. La readaptación forzosa, es de momento, la única alternativa del ciudadano común, que se ajusta, pero no llega a fin de mes; que compara lo que costaba hace un año una compra familiar y tiene que conformarse con la nostalgia y los suspiros.

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