Ourense no tempo | El Barbaña
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Las últimas casas de la ciudad piérdense de vista; a nuestra derecha dejamos la Alameda del Crucero con sus misterios de amor, y a nuestra izquierda, cruzado por el Barbaña, columbrase el campo de los Remedios con sus fantásticas tradiciones y caballerescos desafíos.
Pero dejémonos de tanta geografía, que para eso están los entendidos, lo mío es recuperar vivencias.
Los más antiguos datos que encuentro nos hablan de fincas, mayoritariamente huertas y no viñas como en las riberas del Miño, molinos y poldras que unas veces de manera oficial y otras no tanto se colocaban para intentar que no supusieran tanta barrera. En otro artículo os hablé de los puentes “oficiales”. Codesal (trasladado), Pelamios (desaparecido en 1945) y Pedriña (hoy Ervedelo).
La primera gran crecida de la que tengo datos es la de 1868, que quedó en nada cuando se comparó con la del 1879. En 1880 ocurrió uno de los más espantosos hechos que se recuerdan, la mañana del 2 de enero apareció entre unas ramas el cadáver de un recién nacido al que ya no conformes con dejar a la intemperie donde sin duda fallecería, para evitar que con sus sollozos llamara la atención, le había hecho un corte en la garganta, ¿cabe mayor cobardía?. Pero no quiero meterme hoy en profundidades de la crónica negra, aunque no sería ese el único caso, ¡por desgracia!.
El año siguiente 1881 pudo haber sido crucial para nuestro río. Acababa de inaugurarse la línea férrea que unía Vigo con nuestra ciudad. Si, la misma que “pasando por Lisboa y Oporto”, servía para viajar hasta Madrid, en tan solo 24 horas. Y algunos ourensanos comenzaron a soñar con que eso podría ser el comienzo del fin del histórico aislamiento de Galicia en general y nuestra provincia en particular. Se alzaron voces recordando que el vecino Portugal estaba construyendo la línea del Duero que buscaba unir Oporto con Madrid, como tercera opción de unión ibérica (existía el trazado desde Lisboa por Cáceres, y el que entraba a la altura de Salamanca, desde Coímbra); y entre los planes de nuestros vecinos figuraba la construcción de un tramo que llegara hasta Chaves. No puedo asegurarlo, pero creo no equivocarme si nuestros hermanos de la querida Lusitania, pensaban en los gallegos al plantear tal opción.
Me pararé a explicar la idea. El principal problema de la unión de Galicia con la meseta siempre fue la cantidad de valles y montañas que había que vencer, con el costo que eso suponía, túneles interminables, puentes larguísimos; ¿os suena?. El AVE nos lo recuerda todos los días…. Pues, si en lugar de atravesar tan agresivo paisaje lo evitamos, se podría abaratar, el coste ¿No?. La solución pasaba por continuar siguiendo aproximadamente el cauce del Barbaña hasta vencer el alto del Cumial, para después intentar buscar el cauce del Támega que nos llevaría hasta Xinzo; de allí a Chaves….
Finalmente, no fue. Portugal lo intentó y construyó la línea do Douro. Porto- Barco de Alba (cerrada en 1988), incluso buscó dar todas las conexiones posibles, Chaves, Braganza… pero no pudo ser, España apostó por otras opciones y finalmente la inversión de los portugueses se perdió. ¿Y si se hubiera potenciado esa línea en lugar de empeñarse en atravesar A Canda y Padornelo?. Me gustaría que los expertos comentaran este tema, seguramente hay razones poderosas que lo justifiquen…
Pero volvamos a nuestro Barbaña. Existió otro proyecto que hipotecaría una parte de sus orillas, pero creo que acertadamente se descartó. ¿Imagináis lo que podría pasar durante alguna de las habituales riadas que sufría el río si en su entorno se hubiese habilitado un cementerio?. Ni aun siendo el civil (que tiene menos uso), pero el dolor de las familias en ciertas circunstancias sería terrible. El caso es que en ese mismo año 1883 el Barbaña debía de tener un encarnizado enemigo, porque de buenas a primeras el 11 de junio se dan órdenes de que todo el pescado no vendido en la plaza a las 3 de la tarde se arroje a sus aguas. ¿No habría otra mejor manera. Ese fue de siempre el problema de nuestro Barbaña. El mal trato que se le dio pensando que el agua todo lo limpiaba. Hoy, por fortuna, está bien, salvo algunos vertidos que de manera ocasional se hacen, y quiero pensar que con el consiguiente castigo si procede. Para que os hagáis una idea, aquí os recuerdo dos titulares que no dejaban ninguna duda de cómo se le trataba.
1884: recomendamos la visita al caer el sol a las inmediaciones del puente lebrón y sin prácticas otras exploraciones, el insoportable hedor que se nota en la confluencia del Barbaña con el Miño le demostrará que las aguas estancadas en aquel punto donde desaguan todas las cloacas del capital son el foco más permanente y monstruoso que se conoce y las miasmas y emanaciones pútridas que de allí se desprenden constituyen un verdadero peligro para la salud de este vecindario.
1899. Es una inmensa cloaca constituida por enormes masas de materias en descomposición.
Parece ser que el principal problema, comenzaba a partir de la zona de las Burgas, donde el vertido de alcantarillas era masivo. La zona del Polvorín conservaba una discreta limpieza, pero en la época estival tampoco se libraba de olores y demás regalos que hacían que las lavanderas tuvieran que buscar otras opciones, rio arriba.
Continuará…
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