Polvo, zanjas y desazón en la avenida de Portugal: “Esto es insoportable”

MALESTAR EN EL BARRIO

La reanudación a medio gas de las obras en la avenida de Portugal no ha logrado apaciguar el malestar en el barrio, tras casi un mes y medio de parálisis y abandono total.

La empresa Misturas, presente tímidamente en la avenida de Portugal
La empresa Misturas, presente tímidamente en la avenida de Portugal | Óscar Pinal

La llegada de los operarios de la empresa Misturas ha sido recibida por los vecinos y comerciantes de la avenida de Portugal con una mezcla de cansancio, escepticismo e indignación. A pie de calle, la sensación generalizada es que la nueva encomienda de emergencia no se traducirá en avances reales. “Hace dos días que parece que empiezan a hacer algo por aquí, por lo menos limpiar, pero trabajar, lo que es trabajar, no se ve mucho”, lamentaba un trabajador de la zona, resumiendo el sentir de una calle donde el trasiego de maquinaria pesada brilla por su ausencia. La falta de un horizonte claro desespera a los residentes.

Algunas vecinas bromeaban con amargura sobre la posibilidad de que la vía esté lista para las próximas fiestas de O Couto -en apenas un mes-, una opción que ellas mismas descartaban de plano ante el nulo movimiento actual.

El viento y los materiales

Pero a la parálisis administrativa y constructiva se ha sumado un enemigo inesperado: el abandono de los materiales. Las rachas de viento registradas este martes mismo convirtieron la avenida en un entorno hostil para los peatones. La arena y el polvo acumulado en la calzada han comenzado a volar sin control. “Es insoportable, por esa acera es que no se ve. Se mete en los ojos... y los edificios están hechos una porquería de polvo”, denunciaba un viandante visiblemente afectado por la ventisca de escombros.

La degradación de la vía y el mal tiempo estuvieron a punto de cobrarse un susto mayor. En medio de las vallas volcadas y los materiales esparcidos, y el polvo de los restos que se metiá en los ojos de los viandantes, una transeúnte que grababa los estragos del viento en la calle estuvo a punto de ser golpeada por una maceta que se desplomó desde las alturas, estrellándose contra la acera a escasos centímetros de ella.

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