A Ponte se pregunta qué lugar será el siguiente en sufrir la okupación

Inseguridad ciudadana

La ausencia de medidas de desalojo solivianta a los vecinos, que ven cómo se deteriora la convivencia en el barrio de A Ponte

Un grupo de vecinos de A Ponte contempla el edificio destruido en el incendio.
Un grupo de vecinos de A Ponte contempla el edificio destruido en el incendio. | Oscar Pinal

Han pasado 72 horas desde que ardió por completo un edificio situado en la calle Vicente Risco nº1, en el barrio de A Ponte. Los bomberos siguen visitando el inmueble por la presencia de rescoldos entre los restos que aún generan fumarolas, motivo por el cual envían cuadrillas de refresco. Los operarios trabajan ahora para apuntalar la fachada y la planta baja, en previsión de nuevos desprendimientos, al tiempo que intentan restaurar el servicio de agua y electricidad en el edificio colindante. Y, junto al olor a quemado, una pregunta flota en las calles de A Ponte: “¿cuál será el siguiente?”. Porque el de Vicente Risco es el último caso de una serie de incidentes relacionados, presuntamente, con la okupación que ha sumido al barrio en la incertidumbre.

Es una situación que se veía venir, y hubo inmovilismo por parte de la Administración. Esperamos recuperar cuanto antes la normalidad, pero el edificio de al lado se va a declarar en ruinas"

“La situación de ocupación del primer piso del edificio contiguo era el comentario general en el mostrador”, reconoce la farmacéutica Ana García, cuyo establecimiento permanece cerrado bajo el nº3 de la calle Vicente Risco, a la espera de poder reabrir. “Es una situación que se veía venir, y hubo inmovilismo por parte de la Administración. Esperamos recuperar cuanto antes la normalidad, pero el edificio de al lado se va a declarar en ruinas”, añade la farmacéutica.

“Os vecinos sentímonos tristes. Eu, sinceramente, síntome inseguro”, reconoce un cliente de la farmacia, quien “no balcón poño cousas cando marcho de fin de semana á miña aldea, por se alguén intenta entrar, que vexan que está a casa habitada”. Otra vecina de A Ponte añade que “los okupas, cuando se meten, siempre va a pasar algo. Y ya hace un tiempo también ha pasado en O Vinteún”.

“Estamos aquí en el barrio totalmente desamparados”, comenta una transeúnte, “enfrente de donde yo vivo hay un edificio que está todo lleno de árboles y de cosas. Como haya un incendio, aquí todo se va. Se han cargado un edificio muy emblemático”.

Nuevos destinos

La preocupación vecinal, además de volver a vivir un incidente de estas características, está en a dónde irán quienes residían en el inmueble vacío. “Los okupas están más protegidos que la otra gente”, asegura un residente de A Ponte, “si vais un día a la calle Ribeiriño, están haciendo fiestas en el margen del río, que no dejan dormir a los vecinos”.

Había alguien que pernoctaba en la calle Ribeiriño. Detrás de Ribeira de Canedo están pernoctando. Y allí hay un tipo de maleza que arde muy fácilmente"

Además, la presidenta de la Asociación de Vecinos Ponte Canedo, Olga Giráldez, señala dos puntos más en la recientemente restaurada Alejandro Pedrosa, y en la avenida de Santiago, donde “había alguien que pernoctaba ahí. Detrás de Ribeira de Canedo están pernoctando. Y allí hay un tipo de maleza que, que arde muy fácilmente”. Giráldez tira de sabiduría popular para recordar que “o que sae dun Souto, métese noutro”, y que podría vivirse otro incendio.

Puede quedar en ruinas

El edificio está para demoler, quitarle todo el escombro que hay dentro y empezar prácticamente de cero"

La jornada del lunes sirvió para realizar varias inspecciones en el edificio quemado de A Ponte, y apuntalar su planta baja. Según los bomberos de Ourense, “el edificio está para demoler, quitarle todo el escombro que hay dentro y empezar prácticamente de cero”, existiendo dudas sobre si será posible conservar la fachada mediante un anclaje, o si los daños obligan a desmontarla. En cuanto al bajo comercial “está lleno de escombros”, certificaban los bomberos tras una inspección ayer lunes. “Se vino todo el edificio abajo. Será la policía científica quien tendrá que dirimir si esto fue provocado o cómo”, concluían.

La acometida general del edificio está quemada. Y, hasta que apuntalen el portal, no podrán entrar los electricistas"

El cuerpo mantuvo ayer una unidad de refresco para los rescoldos que aún humeaban, mientras los trabajos ahora se centran en recuperar el servicio de agua y electricidad del inmueble colindante . Alba García, copropietaria de la farmacia contigua, explicaba que “la acometida general del edificio está quemada. Y, hasta que apuntalen el portal, no podrán entrar los electricistas”.

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