Ultimátum por el brutal asalto de Lobios: pagar 73.000 euros a la víctima antes de fin de mes

JUICIOS EN OURENSE

Cada uno de los cinco acusados debe abonar 14.600 euros para que la pena se reduzca a casi cinco años de cárcel, evitando un juicio con peticiones iniciales que rondan los 14 años

Los abogados de los cinco inculpados, la jueza y el fiscal (a la derecha junto a la magistrada), en la Sección Penal (plaza 2).
Los abogados de los cinco inculpados, la jueza y el fiscal (a la derecha junto a la magistrada), en la Sección Penal (plaza 2). | M. Sánchez

La imposibilidad de reunir los 14.600 euros que le correspondía pagar a cada uno de los cinco acusados frustró este lunes un acuerdo de conformidad para los inculpados del violento asalto a un empresario en Vilameá (Lobios), perpetrado la noche del 19 de enero de 2025. Las acusaciones han concedido un ultimátum hasta finales de este mes para que completen su parte de la responsabilidad civil. De lo contrario, se sentarán en el banquillo el próximo 22 de enero de 2027 en la Sección Penal (plaza 2) enfrentándose a elevadas peticiones de pena -que rondan los 14 años de prisión-, al perder el beneficio de las atenuantes de reparación del daño, confesión y, en el caso del supuesto líder, drogadicción.

El pacto planteado reduciría drásticamente las condenas a un total de cinco años menos tres días de cárcel para cada uno de ellos por los delitos de robo con violencia en las personas en casa habitada, lesiones y pertenencia a grupo criminal. Sin embargo, no todos acudieron a la cita judicial con los deberes hechos. Solo el presunto cabecilla, Jorge Luis G.Y., y Álvaro G.J. reunieron el dinero que les correspondía. Por su parte, Mourad E.A. entregó 7.600 euros; Petrica S. aportó 1.500 euros, e Ionel Daniel F. no depositó nada.

En total, la banda debe reunir 73.000 euros para resarcir a la víctima la responsabilidad civil. Este montante está destinado a cubrir las graves lesiones y secuelas padecidas en la paliza, las costas procesales (las minutas de su abogada y procuradora), los 6.000 euros en efectivo sustraídos, y el valor de las joyas y teléfonos que nunca fueron recuperados.

Los cinco encausados, que comparecieron por videoconferencia desde las prisiones de A Lama (Pontevedra), Monterroso (Lugo) y Pereiro de Aguiar (Ourense), quedaron emplazados ayer por la jueza para la eventual celebración del juicio en caso de que no reúnan el dinero.

Los graves hechos por los que permanecen en prisión preventiva revelan la brutalidad de un grupo que, según la Fiscalía y la acusación particular, actuaba de forma perfectamente organizada. Jorge Luis, informático del Concello de Xinzo, ostentaba la jefatura y presuntamente planificaba los golpes desde Xinzo de Limia, Mourad seleccionaba los objetivos, y los otros tres ejecutaban materialmente los asaltos.

 Chivatazo

Tras recibir el chivatazo de que el empresario de Lobios guardaba una fuerte suma de dinero en metálico, fijaron su objetivo. Sobre las 23,23 horas de aquel 19 de enero, los ejecutores saltaron el muro de la finca. Alertado por los ladridos de sus perros, el propietario, Manuel, bajó al garaje de la vivienda, momento en el que fue emboscado de forma sorpresiva por tres de los acusados, tal como relata el fiscal en su escrito de calificación. Se abalanzaron sobre él y le propinaron una paliza desmesurada con una porra, puñetazos y patadas, ensañándose especialmente en la cabeza y el tórax de un hombre sin posibilidad de defenderse.

A continuación, lo maniataron con una soga, dándole varias vueltas alrededor del cuello para inmovilizarlo, y lo dejaron tendido en un charco de sangre.

Mientras la víctima apenas lograba balbucear que el dinero estaba en la mesita de noche, los asaltantes registraron la casa y se apoderaron de 6.000 euros, decenas de joyas, teléfonos y una escopeta. Insatisfechos con el botín, Petrica contactó por la aplicación Signal con el cabecilla, quien desde la distancia les ordenó ser más expeditivos: “Apretad al viejo [...] Dile que le hacéis daño a la señora [...] Usad a la vieja”.

Siguiendo sus instrucciones, llegaron a acorralar a la mujer de la víctima en su dormitorio exigiéndole más dinero, hasta que los gritos de auxilio de esta por la ventana forzaron la precipitada huida del grupo. El brutal ataque dejó al empresario con severas lesiones, incluyendo un traumatismo craneoencefálico, rotura de nariz y fractura de múltiples costillas, lo que le ha provocado secuelas neurológicas irreversibles como deterioro cognitivo, apatía y alteraciones de la personalidad.

Durante la investigación policial, Petrica, con otras causas pendientes en instrucción por robos, admitió parte de los hechos, una vez detenido, pero el informático había acudido al cuartel de la Guardia Civil a los pocos días del asalto para acusar a sus supuestos colaboradores. En un primer momento, declaró como testigo protegido porque temía por su vida.

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