El año que el fuego arrasó Ourense con los peores incendios de la historia

118.966 HECTÁREAS

La provincia de Ourense estuvo en jaque durante el mes de agosto cercada por el fuego. Valdeorras fue la comarca más afectada por el fuego, ya que sufrió el mayor incendio de la historia de Galicia con más de 30.000 hectáreas quemadas.

Vista aérea de las consecuencias del fuego desde el mirador de San Martiño (A Rúa), con montes totalmente calcinados por las llamas.
Vista aérea de las consecuencias del fuego desde el mirador de San Martiño (A Rúa), con montes totalmente calcinados por las llamas. | La Región

El mes de agosto de 2025 quedará para siempre en la memoria de los ourensanos. Muchos de ellos perdieron todo: casas, vehículos y, sobre todo, miles de recuerdos que quedaron reducidos a cenizas en el peor verano de la historia de la provincia en cuanto a incendios. Los fuegos golpearon prácticamente toda la provincia. El fin de semana del 9 y 10 de agosto preocupaban a los servicios de emergencia la evolución de los incendios de Chandrexa de Queixa y Maceda. Días después la alerta se extendió al resto del territorio sin control.

Valdeorras fue la comarca más afectada por el fuego, ya que sufrió el mayor incendio de la historia de Galicia con más de 30.000 hectáreas quemadas, impidiendo las viñas tan típicas de esta zona que el desastre fuese aún mayor.

Comenzó la tarde del miércoles 13 de agosto entre Seadur y Larouco. Según los propios vecinos de la zona, era pequeño y en las primeras horas parecía que estaba totalmente controlado. Sin embargo, el mayor aliado del fuego, el viento, hizo que el viernes se extendiese sin control. Finalmente, afectó al propio concello de Larouco y los de O Barco de Valdeorras, O Bolo, Carballeda de Valdeorras, A Rúa, Petín, Rubiá, A Veiga, Vilamartín de Valdeorras y Quiroga (Lugo).

El incendio se estabilizó diez días después de su inicio tras participar en las tareas de extinción 54 técnicos, 245 agentes, 319 brigadas, 254 motobombas, 12 palas, 6 unidades técnicas de apoyo, 15 helicópteros, 15 aviones, efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y multitud de vecinos que lucharon unidos para salvar su tierra.

La cicatriz más profunda quedó en la aldea de San Vicente (Vilamartín), donde resultaron afectadas por las llamas hasta el 80% de las viviendas, 120 de 150, además de 90 inmuebles que no están destinados a vivienda -bodegas, alpendres o pajares-.

Incendio en Monterrei

Otra de las aldeas de la provincia que vio como el fuego destruía viviendas fue A Caridade (Monterrei), que estuvo rodeada de llamas el 13 de agosto. Uno de los vecinos que vio como su hogar quedaba reducido a cenizas fue Samuel Vieira Justo, hijo único de 42 años. En su caso, la vivienda la habían construido sus abuelos y en ella residió toda la vida.

Más suerte tuvieron en Bousés (Oímbra), donde vivieron una situación muy similar, aunque con distinto resultado, ya que en esta aldea no se quemó ninguna vivienda. “Isto foi como as bombas de Hiroshima y Nagasaki, os kilómetros e kilómetros de monte que hai queimado…”, recordaba José Manuel Fírvida, vecino del lugar.

Otro de los residentes en el pueblo, Manuel Palanca, confesaba que lo pasaron muy mal. “Foi unha penuria todo, as chamas estaban a máis dun kilómetro e en dez minutos xa estaban aquí, nós co coche vindo para arriba e o lume detrás nosa”, explicaba.

Los escombros de una vivienda arrasada por las llamas en A Caridade (Monterrei).
Los escombros de una vivienda arrasada por las llamas en A Caridade (Monterrei). | La Región

El fuego que cercó a estas dos aldeas comenzó el mediodía del 12 de agosto en la parroquia de A Granxa (Oímbra). Pese al esfuerzo para que no se extendiese, fue incontrolable. “Foi un David contra Goliat”, lo definió Joaquín Francisco, vecino de As Casas de Os Montes. Rápidamente, el fuego avanzó, convirtiéndose finalmente en el segundo mayor de la historia de Galicia.

Arrasó 23.763 hectáreas, afectó a nueve concellos -Oímbra, Monterrei, Cualedro, Verín, Laza, Trasmiras, Castrelo do Val, Baltar y Xinzo de Limia-, dañó varias viviendas, aisló Ourense de la meseta con cortes en la A-52 y dejó a varios efectivos heridos, uno de ellos -de 18 años- con más del 50% del cuerpo quemado.

Estos son los dos mayores incendios vividos la historia de una provincia que estuvo en jaque durante el mes de agosto ante los peores fuegos de su historia. Las secuelas todavía se pueden ver a lo largo y ancho de Ourense y amenazan con tardar un largo tiempo en cicatrizar. Pese a ello, Ourense se abona al verde esperanza con el objetivo de recuperarse lo antes posible y de que no se vuelva a repetir una situación como la vivida en el verano de 2025.

La solidaridad de los reyes en los incendios

Los reyes visitaron al calcinado Monterrei. Felipe VI visitó en primer lugar el Centro de Coordinación del Distrito Forestal XIV, acompañados por la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. Elogió a los medios reunidos en Verín su “labor admirable e encomiable” durante la plaga de incendios. Después de abandonar Verín, la comitiva real trasladó hasta una explotación ganadera en el municipio de Cualedro.

Los Reyes visitan el Centro de Coordinación del Distrito Forestal XIV
Los Reyes visitan el Centro de Coordinación del Distrito Forestal XIV | C.L.M.

La Xunta supervisó en noviembre los trabajos en A Caridade (Monterrei), con 225.734 euros para demoliciones, limpieza y restauración ambiental en bienes municipales. Monterrei recibió más de un millón en ayudas comarcales, más 40.000 euros en Flariz para roza y cerramientos preventivos. Medio Rural destinó 1,25 millones a eficiencia energética y restauración en Infesta (Monterrei), beneficiando a 33 viviendas con calefacción de residuos forestales.

Cartel de entrada al pueblo de A Xironda totalmente calcinado por las llamas que rodearon la carretera
Cartel de entrada al pueblo de A Xironda totalmente calcinado por las llamas que rodearon la carretera | Iago Cortón

Las obras de rehabilitación de la acrópolis del Castillo de Monterrei, con 14,5 millones de fondos Next Generation, avanzan para finalizar en el primer semestre de 2026 y convertirlo en referente turístico. El festival Monterrei Reverdece unió en octubre la IV Festa da Vendima y la XL Xuntanza Internacional de Gaiteiros en Albarellos. La programación incluyó homenajes y catas de vinos D.O. Monterrei.

El fuego arrasó 118.966 hectáreas en Galicia

La superficie quemada en Galicia en 2025 ascendió a 118.966 hectáreas, con un total de 1.492 fuegos registrados, según reconoció la conselleira de Medio Rural, María Jesús Gómez, durante un comparecencia en el pleno del Parlamento en noviembre. El 67% se corresponde a monte raso y el 33% restante a arbolado. El Sistema de Información de Incendios Forestales de la Comisión Europea (EFFIS) del programa Copernicus cifró, en cambio, en algo más de 171.000 las hectáreas calcinadas desde el inicio de verano.

Dos bomberos forestales refrescan el terreno tras un incendio en Lugo.
Dos bomberos forestales refrescan el terreno tras un incendio en Lugo. | La Región

La Xunta defendió sus datos y su actuación. El 45% de los fuegos y el 94% del terreno arrasado se produjo en agosto, mes con un total de 673 incendios. Hubo 2.200 confinamientos y 400 evacuaciones durante esta campaña. La conselleira aseguró que "más del 70% de los fuegos fueron intencionados, 473 de 673" y 15 personas fueron puestas disposición judicial por quemas intencionadas y dos por imprudencia.

"La intencionalidad en Galicia es una realidad", insistió María Jesús Gómez, aunque reconoció imprudencias y accidentes "pero en mucha menor medida". "Galicia no arde sola, a Galicia la queman; decir esto no es inventarse ninguna trama, decir esto es contar la verdad", insistió la conselleira en una sesión en la que el BNG y el PSdeG le solicitaron la dimisión, como durante la crisis habían reclamado la del presidente Alfonso Rueda.

Frente a las críticas de la oposición, la responsable de Medio Rural defendió que el operativo antiincendios de la Xunta "es uno de los mejores servicios de extinción de España y de Europa". En comparación con la gestión de los también devastadores fuegos en León y Zamora, la Xunta salió bien parada, según manifestaron los bomberos forestales de Castilla y León en las jornadas más complicadas.

Un helicóptero se dirige a apagar un fuego.
Un helicóptero se dirige a apagar un fuego. | La Región

La situación fue extraordinaria por condiciones meteorológicas de sequía extrema, con zonas de Ourense con hasta 100 días "sin ningún tipo de precipitación". A ello se sumaron hasta cinco días de más de 40 grados y vientos de dirección "errática" que dieron lugar a una "tormenta perfecta".

María Jesús Gómez puso como ejemplo el incendio de Larouco, el más grande de la historia de Galicia, con cerca de 32.000 hectáreas, en el que llegaron a alcanzarse entre 40.000 y 50.000 kilovatios por metro, el equivalente a "20.000 radiadores convencionales funcionando" y en el que ardieron 1.700 hectáreas en una hora, a un ritmo de unas 1.000 durante once horas consecutivas. Fue el incendio "convectivo" que cruzó el Sil de forma simultánea por 15 puntos.

En el sureste ourensano se registraron una decena de grandes incendios forestales a la vez, con casos de fuego en zonas de 2.000 metros de altura. El 35% de los incendios se declararon por la noche, "con clara intención de hacer daño", apuntó la conselleira. El 15 de agosto se iniciaron 37 fuegos cuando había ya siete grandes incendios. "Hubo quien quiso hacer daño a Galicia y su gente", opina María José Gómez. Hasta el 30 de noviembre, en España habían sido arrasadas en total 353.307 hectáreas, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica.

El fuego también arrasó el país

España vivió en el verano de 2025 la peor temporada de incendios forestales de las últimas tres décadas, con alrededor de 400.000 hectáreas quemadas hasta el 19 de agosto. El Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales registró más de 343.000 hectáreas afectadas en lo que va de año, superando el récord de 2022 (306.000 hectáreas). Agosto concentró 20 grandes incendios que calcinaron más de 300.000 hectáreas, equivalentes a la superficie de Gran Canaria.

Incendio en la reserva de la biosfera de Monfragüe (Extremadura).
Incendio en la reserva de la biosfera de Monfragüe (Extremadura). | Europa Press

Olas de calor extremo, con temperaturas hasta 45 ºC, sequía prolongada y vientos intensos crearon condiciones óptimas para la propagación rápida de las llamas, según la “regla del 30” (temperaturas por encima de 30 ºC, vientos superiores a 30 km/h y humedad inferior al 30%). Las lluvias primaverales generaron abundante vegetación que se secó y actuó como combustible. Comunidades como Castilla y León, Galicia, Extremadura y Andalucía sufrieron los mayores impactos.

El fuego comenzó el 1 de julio en Torrefeta i Florejacs (Lérida), con 5.577 hectáreas quemadas y dos fallecidos; generó un pirocúmulo de 14.000 metros, inédito en Cataluña. En agosto, Uña de Quintana (Zamora) arrasó 40.781 hectáreas y causó dos muertes; A Rúa-Larouco (Ourense) afectó 44.879 hectáreas, el peor en la historia de Galicia.

Una vivienda calcinada en Chandrexa de Queixa.
Una vivienda calcinada en Chandrexa de Queixa. | La Región

Otros focos graves incluyeron Benuza (León, 32.596 ha), Manzaneda-Chandrexa de Queixa (Ourense, 30.949 ha) y Jarilla (Cáceres, 16.832 ha). León y Zamora completaron casi la mitad del total nacional. En Madrid, Tres Cantos dejó un fallecido y más de 2.000 hectáreas devastadas.

El balance provisional de víctimas alcanzó al menos 12 personas, entre bomberos, voluntarios y civiles. Cuatro muertes se confirmaron en julio y agosto, incluyendo un técnico forestal en Paüls (Tarragona) y dos voluntarios en Zamora. Un bombero falleció en Ávila por accidente y otro en León al volcar una autobomba.

Miles de personas fueron evacuadas en zonas como Molezuelas de la Carballeda (Zamora), con daños en Las Médulas, y urbanizaciones madrileñas. Los incendios interrumpieron el AVE Madrid-Galicia durante cinco horas y líneas en León, Zamora y Ávila. En Cataluña, 20.000 personas se confinaron por el fuego de Torrefeta.

Más del 80% de los incendios tienen origen humano, intencionado o negligente, según expertos. El abandono rural acumuló biomasa en matorrales, agravado por la falta de gestión forestal. Ingenieros forestales señalan el “cóctel” de cambio climático, sequía y vegetación post-lluvias como detonante de fuegos de sexta generación.

Contenido patrocinado

stats