La Diócesis de Ourense documentó raíces gallegas a 3.000 personas en sólo un año
EN BÚSQUEDA DE ANTEPASADOS GALLEGOS
Cada vez más descendientes de emigrantes, sobre todo de Cuba, Venezuela, Brasil y Argentina, recurren a su archivo para conseguir la nacionalidad y acogerse a las ayudas para retornar
El archivo diocesano de Ourense se ha convertido en el recurso a través del cual miles de extranjeros buscan un antepasado gallego. De las 12.600 investigaciones exitosas que hicieron las diócesis en colaboración con la Xunta de Galicia, 2.930 se encontraron en Ourense -2.717 en el archivo ourensano, y otras 213 en el de Astorga, diócesis a la que pertenece el área de Valdeorras-. Según la memoria del archivo diocesano, las peticiones venían en su mayoría de Cuba, Venezuela, Brasil y Argentina, e investigarlas está comenzando a ser la actividad principal de esta institución.
Miguel Ángel González, responsable del archivo diocesano de Ourense, reconocía que “este tipo de peticiones nos supera. Recibimos todos los días entre 40 y 50 consultas. Al final, solo atendemos las que nos llegan vía formulario -han habilitado uno en la web de la diócesis-, y a él dirigimos a quienes nos contactan por teléfono”. Eso supone un volumen de consultas que oscila entre las 14.600 y las 18.250, lo cual supera ampliamente al resto de peticiones de actividad investigadora, que en 2024 supuso 823 visitas presenciales.
A la hora de rastrear a un antepasado de Ourense “lo primero es saber dónde se bautizó esa persona”, explica González. “Una vez se sabe la parroquia, es necesaria una fecha. Si se da una concreta, rastreamos por si acaso unos años antes o después”. El responsable indica que no todas las peticiones acaban con éxito, a veces por la falta de datos, a veces porque el propio punto de partida es erróneo. “Llegaron a pedirnos si podíamos encontrar a una persona bautizada en Barcelona”, recuerda Miguel Angel González.
Picaresca
En el caso de que el rastreo culmine con éxito, el archivo emite una copia de la documentación encontrada, junto a los detalles del volumen donde se registró. “A mayores, los consulados nos pidieron que la autentificación contara también con el sello del Vicario General, porque había gente entregando documentos falsificados”, explica el responsable del archivo. Por ese motivo, desde hace seis meses han introducido este mecanismo de seguridad, y además “cobramos diez euros por emitir el documento. La Xunta también nos ayuda -Ourense recibió el año pasado 25.000 euros-, y nosotros compartimos con ellos el origen de las peticiones y su volumen”, sigue relatando Miguel Angel González.
En cuanto a quién puede acceder a los fondos para el rastreo “hay tres vías. Bien a través de la web, bien viniendo al archivo de forma presencial, o hacerlo a través de una agencia o empresa autorizada para la búsqueda”, comenta González, quien también señala que “puede que no se disponga de información suficiente, y entonces emitimos una certificación negativa”.
Cinco meses hasta el cierre de esta vía para lograr la nacionalidad
Las leyes que rigen el acceso a la nacionalidad española se aprobaron para reparar los derechos de los exiliados a causa de la Guerra Civil. Son la ley 52/2007 y la 20/2022, esta última también conocida como “Ley de Memoria Democrática”.
En ambos casos, permiten a hijos y nietos de españoles que tuvieran que huír por “razones políticas o ideológicas, de creencia o de orientación/identidad sexual” el poder acceder al pasaporte español, así como a los hijos y nietos de mujeres españolas que perdieron la nacionalidad al casarse con extranjeros antes de la entrada en vigor de la constitución de 1978.
Para acceder a ella, los interesados deben aportar la documentación que certifique el nacimiento de su antepasado en España antes del 21 de octubre.
Documentos del 100% de las parroquias
El archivo diocesano lleva unos años recopilando documentos de las parroquias de Ourense, y cuenta ya con fondos procedentes de las 735 que componen la diócesis. Miguel Angel González cuenta que “la información más moderna sigue estando en las respectivas parroquias, pero todos los volúmenes completos y de más de 100 años han sido trasladados aquí. Contamos con varios libros sacramentales donde figuran los registros de bodas, bautizos y comuniones, así como otra información histórica”, concluye el responsable.
Debido a las limitaciones de la ley de protección de datos, “no se puede acceder a documentación relativa a las personas hasta que hayan pasado 70 años, salvo causa justificada”, dice González, lo que supone en la práctica que los investigadores pudieron comenzar a trabajar en 2024 con documentos relativos al año 1948.
Para consultar el material en las salas del archivo, se puede acceder mediante la presentación del DNI o el aval de un sacerdote. Sobre la gestión diaria, González se mostraba muy agradecido al trabajo que están desarrollando tanto Javier Sierra como Pablo Cid.
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