La frustración de los jóvenes de Ourense crece: ni trabajo, ni casa

Ourensanos entre 18 y 26 años consideran muy difícil encontrar empleo e independizarse

Arriba, Aldara Deaño (19 años), Jefferson Kaua (19) y Aitana Castelo (19). Abajo, Luis Sanz (26) y Daniel Fernández (24). Todos comparten sus opiniones al respecto de la vivienda,
Arriba, Aldara Deaño (19 años), Jefferson Kaua (19) y Aitana Castelo (19). Abajo, Luis Sanz (26) y Daniel Fernández (24). Todos comparten sus opiniones al respecto de la vivienda, | La Región

Marcharse de Ourense para muchos jóvenes es la opción que más pesa en la balanza de sus alternativas. El efecto centrífugo de las dificultades laborales y el encarecimiento de la vida los expulsa de una ciudad que parece diseñada para el descanso, pero no para el despegue.

Para parte de la juventud ourensana, el hogar familiar ha dejado de ser una estación de paso para convertirse practicamente en su único lugar de seguridad frente a dificultades laborales y de alquiler. Jefferson Kaua, bachiller de 19 años, lo resume con sencillez: vive con su abuela, no tiene ingresos y considera mudarse a otra ciudad.

Esta situación se repite en Aitana Castelo (19), graduada en Técnico en Gestión Administrativa (TGA), quien vive con sus padres y se encuentra en un “limbo” educativo a la espera de un grado superior que desea cursar en septiembre. Para estos jóvenes, la prolongada estancia en casa de sus progenitores es un recordatorio constante de una autonomía que no llega.

La barrera del alquiler

“Sin trabajo no se puede hacer mucho, y los alquileres están por las nubes” — Daniel - Soldador

Intentar independizarse es una opción difícil. Con alquileres que promedian los 677 euros por apartamentos dos habitaciones -y que escalan a los 850 en el centro-, los números no cierran para muchos jóvenes.

Daniel Fernández (24), soldador, espeta: “Sin trabajo no se puede hacer mucho, y los alquileres están por las nubes”. Andrea Alonso (23), diseñadora de moda, añade una capa de frustración a pesar de vivir en una región con industria textil, pero el mercado laboral la expulsa antes de que pueda postularse a un puesto, además “los alquileres no son nada accesibles”, sentencia.

Los datos demográficos respaldan el sentimiento de estos jóvenes. Según los datos del INE y el IGE (Instituto Galego de Estatística), el saldo migratorio en Ourense es complejo. Se estima que entre 2023 y 2024, unos 3.200 ourensanos de entre 18 y 35 años han trasladado su residencia fuera de la provincia.

Solo en 2023, Ourense perdió aproximadamente 1.200 jóvenes quienes viajaron hacia otras comunidades, principalmente Madrid, A Coruña y Vigo. La población entre 18 y 35 años (18.200 jóvenes) apenas representa el 14,8% del total provincial; una cifra que valida la percepción de Luis Sanz (26), futuro técnico de emergencias (TES) “la ciudad se quedó muy vieja, no hay oportunidades para nadie”.

Balanza inclinada

Aunque las ofertas de trabajo en hostelería, cuidados domésticos o construcción pueden encontrarse, algunos profesionales como Andrea denuncian que muchas empresas piden una experiencia que nadie les da. El propio Daniel, con un oficio demandado, no encuentra motivación en un entorno que percibe estancado. Ante este panorama Aldara Deaño y Aitana Castelo apuntan directamente hacia Vigo como la opción más viable.

Para estos seis jóvenes, la balanza ya está inclinada: marcharse es la única respuesta, lo cual certifica la “fuga de cerebros” y oficios que existe en Ourense por sentirse ignorados ante un entorno que parece no diseñado para concederles una oportunidad.

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